PSOE (PSC), IU y ERC (victorias pírricas)

Ante todo, quiero que sepáis que os agradezco vuestro apoyo y que nosotros no nos hemos parado. Seguimos recogiendo firmas en contra de la prohibición, en esta web y de forma física, por lo que os ruego que sigáis ayudándonos a atraer gente hasta www.prohibidoprohibir.org

Quisiera poner un par de cuestiones en claro con un esquema rápido y comprensible.

1.- Hemos perdido una votación importante, pero, ni mucho menos, hemos perdido la guerra. Esto no ha acabado. Queda el Senado y la ley aún tiene que volver al pleno del Congreso. Es cierto que, normalmente, lo que se aprueba en comisión suele llegar al BOE sin modificaciones sustanciales, pero como ayer me dijo alguien a quien admiro y respeto: “No hay nada en la vida inmutable; y si otras leyes absurdas tienen marcha atrás, está no será una excepción”.

2.- Sin hacer de este tema un debate partidista, porque se fuma sin ideología, que todo el mundo tenga claro que los partidos que han votado a favor de echar a los fumadores a la calle han sido el PSOE (Partido Socialista de Catalunya), Izquierda Unida y Ezquerra Republicana de Catalunya. Insisto: no hay partidismo en esta afirmación, sólo una constatación de cuáles son las formaciones políticas que nos echan a la calle y, es más, que quieren propiciar la primera prohibición en suelo europeo de fumar en la calle.

3.- PSOE (PSC), IU y ERC convierten, por tanto, España en el país más prohibitivo de la Unión Europeo. De aprobarse esta reforma, no existiría en la Unión ninguna legislación antitabaco más prohibitiva que la española. Quieren convertir España en el primer país europeo en el que uno puede ser multado por fumar ¡EN LA CALLE!

4.- Las asociaciones de médicos impulsoras de esta ley, antes incluso de que se votara (no sé si acaso conocían el resultado de la votación de antemano), salieron a los medios criticando la reforma por considerarla corta, que manda narices. Con el peligroso precedente de prohibir fumar en la calle, sumado al motivo que da carta de naturaleza a este veto que es “dar mal ejemplo a los niños”… No quiero ni pensar lo que nos espera en los próximos años.

Fue en la batalla de Asculum que el rey de Epiro, Pirro, venció a los romanos pero sufrió tantas bajas en sus filas que dijo aquello tan famoso de “Otra victoria como ésta y estaré vencido”. Una victoria pírrica no es una en la que se vence por poco, sino aquella en la que te coloca en disposición de perder la guerra. Esto sucedió ayer en el Congreso y no otra cosa. Ganaron por 19 votos a favor de echar a los fumadores a la calle y 17 en contra, pero la batalla que se plantea ahora les coloca en una difícil situación.

No quiero crear una falsa esperanza. Sólo quiero decir que esto no ha acabado, que los de la Gripe A han obtenido una victoria pírrica y que daremos la batalla hasta el final. A por ellos.

Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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Mariló y el pensamiento único

Al principio me importaba más, pero poco a poco me he ido acostumbrando a capear un temporal de insultos cada vez que doy mi opinión en el blog de Prohibido Prohibir. Hay gente así. No les gusta que se opine lo contrario y se enfadan mucho cuando alguien se atreve a expresar, como dice mi amigo Pepe, su “molesta” opinión. Al mismo tiempo que he aprendido a que me resbale el incesante desprecio de estos amos de la opinión, del pensamiento único, confieso que me reconfortan inmensamente las (pocas) voces que han salido en este foro en mi defensa.

Gracias de corazón.

Yo no pretendo convencer a nadie de nada. Doy mi opinión y poco más, pero juro que soy capaz de comprender perfectamente que hay gente que no la comparte y no pasa nada, porque una de las ventajas de la democracia es que hay tantas opiniones como personas y eso es bueno.

Tan bueno es este principio que ni siquiera en él se puede encontrar acuerdo: existe un sector de la sociedad que cree a pies juntillas en el pensamiento único y que impone la censura de lo políticamente correcto. Cuando es en blog de internet, como este, tiene poca importancia. Nosotros creemos en la libertad de expresión al máximo, porque aquellos que sólo saben usar insultos contra argumentos, normalmente, se definen a sí mismos.

Y como es una convicción íntima, que se resume en la famosa frase de Voltaire “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”, nos llevamos una enorme decepción cuando el ente público Radio Televisión Española abronca a una de sus presentadoras, Mariló Montero, por expresar su opinión en contra de la prohibición total de fumar en todos los lugares públicos.

Si RTVE es la televisión de todos, o eso pretende, no entendemos por qué se amordaza a los que se manifiestan en contra de la prohibición, a favor de soluciones que, además, tienen el apoyo, según las encuestas, del 76% de los ciudadanos (fumen o no). Pero en RTVE, al parecer, no hay libertad de expresión. Ayer mismo, en “La noche en vela”, de Radio Nacional de España, Pilar Tabares, que es quien dirige y presenta el programa, ante el aluvión de testimonios extremistas (que, en algunos caso rozaron el insulto) se manifestó abiertamente a favor de las zonas para fumadores, como una solución que respeta los derechos de todos. En un momento del programa, Pilar Tabares deseó, en abierto (lo pueden escuchar ustedes en el podcast del programa en http://www.rtve.es/podcast/radio-nacional/la-noche-en-vela/), que el director no le mandara una carta echándole una bronca… Como a Mariló.

Así funcionan las cosas. No sólo tenemos que asumir que las prohibiciones vayan más allá del legítimo derecho de los no fumadores y más allá de lo que la gente quiere. Además, está prohibido estar en contra.

Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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Política en plutocracia

A pesar de haber sido escrito entre el final del s. XIX y el principio del s. XX, el “Diccionario del diablo” de Ambrose Bierce es de una actualidad asombrosa. Yo lo tengo en casa como libro de consulta imprescindible, no para leerlo de un tirón (aunque también se puede) y sí para abrir sus páginas al azar y leer definiciones sueltas. Bierce, el Gringo Viejo de Carlos Fuentes, es un mago de la sátira, pero lo gracioso del asunto es que más de cien años después, las definiciones son totalmente aplicables a la realidad de hoy.

Algunos han preguntado quién soy yo para decir lo que digo y, es verdad, no soy nadie. Pero, en estos momentos en que me pongo a escribir, represento a más de 507.000 personas que han dado su nombre, sus apellidos y su DNI, para parar la prohibición total de fumar en hostelería e iniciar la búsqueda de una solución de consenso que respete los derechos de todos. Una solución, como la que presentamos antes de ayer en el Nebraska de la calle de Alcalá, en Madrid, cafetería en la que una separación física y sin servicio garantiza tanto el derecho del no fumador como el del fumador.

Hoy por hoy, esta opción tiene un peso popular que, en cualquier democracia participativa, tendría un valor inequívoco. Pero en nuestra plutocracia (sí, plutocracia he dicho), 507.870 firmas (y subiendo) no hacen ver a sus señorías, que supuestamente representan a ese poder del pueblo, que la gente no quiere más prohibiciones y sí soluciones prácticas y respetuosas con los derechos de todos. Al contrario. Les lleva a proponer más prohibiciones: prohibido fumar en parques infantiles y en las inmediaciones de los colegios… ¿En defensa del derecho del no fumador? ¿Me están diciendo ustedes que, cuando lleve a mis hijos al parque, no voy a poder fumarme un cigarrillo sentado en el banco mientras leo y vigilo el juego de mis hijos? Pero, ¿qué clase de dictadura es ésta?

Me importa tres narices lo que ustedes consideren que es bueno o malo, yo educo a mis hijos de acuerdo con mis propios principios y sólo faltaba. ¿Qué es esto? ¿Volvemos a Esparta y la eugenesia? ¿Vivimos en la URSS de Stalin? ¿Vamos a volver a inculcar a nuestros hijos, por ley, los nuevos principios del Movimiento Nacional revisado?

Tan difícil es comprender que no tienen ustedes potestad para decirle a la gente lo que puede y no puede hacer con su vida ni lo que pueden o no pueden enseñar a sus hijos. Están ustedes muy alejados de la realidad sobre la que pretenden legislar y ese es su enorme fracaso.

No sé si será muy críptico, pero aquí dejo caer esto que, ayer mismo, leí en el diccionario de Bierce y me golpeó duro:

“Política, s. Conflicto de intereses disfrazados de lucha de principios. Manejo de los intereses públicos en provecho privado”.

Superados los setenta años, Ambrose Bierce cruzó la frontera de México para unirse al ejército de Pancho Villa. Su rastro se pierde en 1913, en Chiguagua, y éstas son sus últimas palabras escritas: “Adiós. Si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México. ¡Ah, eso sí es eutanasia!”.

Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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Marihuana en los parques infantiles

Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida y presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso, se ha manifestado públicamente a favor de la prohibición total de fumar en hostelería, aunque, en una pirueta lingüística, como se ve a su electorado no le va lo de prohibir, ha usado el eufemismo “racionalizar” para referirse a ese veto y a su ampliación a los parques infantiles.

Llamazares dijo que estaba a favor de la “racionalización” del consumo de tabaco en parques infantiles, como el que propugna Patxi López en el País Vasco, aunque sean espacios al aire libre, aunque eso no proteja el derecho de ningún fumador, sin explicar bien los motivos por los cuales unos padres que están en el parque con sus hijos no deberían poder fumarse un pitillo.

Lo curioso de la historia es que, en 2007, Gaspar Llamazares impulsó una proposición de ley, que no prosperó, para legalizar (es decir, “desracionalizar”) el consumo de marihuana en espacios públicos, como los parques infantiles. No sé si lo entiendo: ¿tabaco legal que paga 10.000 millones de euros al año en impuestos y que vende el Estado, no, pero drogas ilegales que fomentan la delincuencia y las mafias, sí? ¿Evitamos que los padres den mal ejemplo a sus hijos fumando tabaco pero fomentamos que se normalice el consumo de marihuana entre los menores?

Llamazares está preocupado, y en eso yo, como padre, le apoyo al cien por cien, porque los niños pequeños se pueden meter colillas en la boca mientras juegan en los areneros, aunque no le preocupa tanto si esas colillas, en lugar de ser de cigarrillos, son de porros de marihuana.

Si todo el problema es que algunos (¡guarros!) tiran las colillas al suelo, dejemos las prohibiciones que ya hay muchas y hagamos una buena campaña de concienciación, que es la manera en que las democracias cambian las malas costumbres de sus ciudadanos. Yo doy el primer paso. Hago un llamamiento a todos los fumadores que son padres: las colillas, bien apagadas, se arrojan a la papelera. Por el bien de sus hijos.

Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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Un mensaje, medio millón de firmas

No en pocas ocasiones he dicho a los medios que me encantaría que algún político nos hubiera acompañado en la vuelta a España que hemos dado repartiendo tapones para los oídos, advirtiendo de la llegada del cigarrón, y recogiendo firmas en contra de la prohibición total de fumar en hostelería. Lo fácil, y lo falaz, es dividir a la población en dos grupos enormes, amorfos y casi, casi atrincherados en sus posiciones: por una lado, once millones de fumadores (una minoría mayoritaria) y, por el otro, una aplastante mayoría de no fumadores.

A los políticos, apoltronados en sus escaños, les es más sencillo comprender una verdad de diseño y legislar en blanco y negro y por eso fallan, porque está muy alejados de la realidad, que es bien distinta, colorida, variada y sorprendente.

No es difícil toparse con una persona que, aunque va fumando por la calle (lo cual, en principio, debería garantizar una firma más) y que, sin embargo, se niega a firmar en contra de la ley. Este tipo existe, ya sea porque verdaderamente está de acuerdo con que se lo prohíban todo o porque no quiere pararse a hablar contigo o, simplemente, porque no le apetece darte sus datos y dice estar de acuerdo como excusa.

La cuestión es que hay una porción de fumadores que se niega a firmar en contra de la ley. Tampoco muchos, pero los hay.

Mucho más fácil es encontrarse con lo contrario: no fumadores que firman en contra de la ley. Cada uno por su motivo, pero compensan, con creces, el porcentaje de fumadores con síndrome de Estocolmo o con excusa rápida para la huida. He grabado a muchos de ellos, no fumadores y ex fumadores, que firman en contra de la ley antitabaco unos porque están hartos de que lo prohíban todo, otros porque se solidarizan con sus amigos fumadores o con su pareja, incluso alguno ha dicho que firma aunque le molesta el humo de tabaco en el ambiente, la mayoría (sobre todo cuando es una pareja en la que ambos son no fumadores) porque están a favor de que existan los espacios separados, las opciones para todos…

Son muchos más los no fumadores que firman, por estos motivos y otros muchos, que los fumadores que se niegan a hacerlo.

Así, voz a voz, firma a firma, motivo a motivo, hemos acumulado ese medio millón de firmas de fumadores y no fumadores que hoy llevamos al Congreso. Pero, aunque las razones son variadas, aunque las posturas respecto al tabaco difieren tanto unas de otras, el mensaje es sólo uno y hoy se lo vamos a trasladar al poder legislativo, a ver si, con suerte, no han ido a la Comisión de Sanidad con los tapones de los oídos puestos:

No a la prohibición. Espacios para todos.

En la hostelería, pero también en los trenes, en los aeropuertos, en los centros de trabajo, en todos aquellos espacios cerrados donde cabe la posibilidad de que exista un lugar específico para fumadores sin que, con ello, el derecho del no fumador se vea vulnerado.

Eso es lo que quiere el Club de Fumadores por la Tolerancia y el 90% de la población de este país, cuya voluntad representan los miembros de la Comisión de Sanidad del Congreso.

Son medio millón de voces, de momento, con un solo mensaje: No a la prohibición. Sí a la convivencia. Sí a los espacios para todos.

Y quien se piense que con este medio millón de firmas nos vamos a detener, se equivoca. Prometemos que ésta será sólo la primera entrega.

Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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Por una vez, dijo la verdad

Esta entrada va dedicada a todas esas veces que tanto Rodrigo Córdoba, portavoz del CNPT, como el propio Ministerio de Sanidad han negado que el objetivo de las leyes antitabaco sea que los fumadores dejen de fumar y la escribo con una satisfacción que estoy machacando el teclado como si estuviera aporreando la Marcha turca de Beethoven al piano.
 

Dice Rodrigo Córdoba, ayer en Cinco Días: “Hay que tener en cuenta que 300.000 locales de hostelería siguen contaminados por humo y”… ¡ATENCIÓN! “…muchos fumadores se han refugiado en ellos en vez de intentar dejar de fumar”.
 
¡Premio para el doctor! No se puede saber de todo. No se puede. Porque usted va diciendo una cosa por un sitio y luego dice la contraria, pero los que le seguimos con atención no estamos por la labor de perdonarle esta metedura intensa de pata.
 
Mira que lo ha negado en multitud de ocasiones (en la tele, delante de mí) y como se ve ganador, va el hombre, se relaja y se le escapa la verdad. La verdad es que la ley antitabaco no está pensada para la protección del derecho del no fumador (siento decíroslo), sino para el achicamiento del espacio del fumador, para su acoso y derribo, para que no tengamos refugio posible y nos veamos abocados a dejar de fumar.
 
Lo otro, lo que todavía no han conseguido, pero que piden todas las sociedades médicas, es que el ministerio pague los tratamientos para dejar de fumar, vía pastilla, parche, chicle, inhalador de nicotina… Y así, tenemos el círculo cerrado. Empujamos, por ley, vía prohibición, al fumador a tomar la decisión que nos conviene y, luego, con la ayuda del Estado, le vendemos la nicotina supletoria.
 
Y ésta es la razón, también, por la cual el CNPT se ha volcado en contra del cigarrillo electrónico, por eso en sus enmiendas quieren que el cigarrillo electrónico tenga el mismo tratamiento legal que el cigarrillo convencional: porque es la competencia. Es normal que después de años y años de marketing del miedo, de formar un ejército cabreado de antis, de echar a los fumadores a la calle y de intenso trabajo de lobby, no quieran compartir el pastel con los fabricantes de cigarrillos electrónicos.
 
Javier Blanco Urgoiti
Portavoz del Club de Fumadores por la Tolerancia

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