¿Harás caso de toooodo lo que dicen?

Asisto, con media sonrisa, a la repetición de la historia. Me recuerda vivamente a la cita del reverendo Martin Niemöller, tantas veces erróneamente atribuida a Bertold Brecht: vinieron a por lo judíos, pero yo no era judío… Vinieron a por los comunistas… Etcétera. Es de sobra conocida. Al final, van a por él y ya no hay nadie para ayudarle. 

Niemöller dio con sus huesos en  los campos de concentración de Sachsenhausen y en Dachau desde 1938 hasta 1945.

Últimamente, no sé si os habréis dado cuenta, los fumadores podemos observar cómo otros colectivos humanos siguen nuestra estela paso a paso, reaccionando con la misma indiferencia bañada de un cierto sentido de la culpabilidad impuesto por la presión mediática y sanitaria, y cometiendo los mismos errores que, por desgracia, les van a abocar al mismo precipicio social en el que nosotros llevamos años: al rechazo, al malditismo.

Los gordos… Perdonad, pero la palabra obeso me parece demasiado gruesa… Los gordos, insisto, los antaño llamados gorditos felices, son los fumadores de un futuro no tan lejano. Tiempo al tiempo. Hace años que nosotros, Fumadores por la Tolerancia, lo estamos pronosticando y hoy todas las señales nos indican que, en cuestión de profecía, el calendario maya y Nostradamus son meros aficionados a nuestro lado.

Fue en 2005, en el transcurso de la primera campaña Prohibido Prohibir, que armamos para intentar impedir la prohibición total de fumar en los centros de trabajo, que intentamos reforzar el apoyo de los no fumadores (muchos más de lo que se piensa la gente ya están con nosotros) advirtiendo de que las prohibiciones pronto llegarían a otros: bebedores, gordos… “Hoy van contra los fumadores”, decíamos en uno de nuestros lemas, “Mañana irán a por ti”. Porque la ola de puritanismo sanitario no tiene que ver sólo con el tabaco, también con cualquier otro hábito declarado insalubre, con la imposición de unos estándares de vida exigentes detrás de los que hay un negocio floreciente.

Las sillas deciden

La Coca Cola, líder del mercado mundial de refrescos, ha lanzado dos campañas publicitarias en las que apela al individualismo, empuja a sus consumidores a pensar por ellos mismos, a no dejarse controlar, a ser libres… Nos suena, ¿no? A los refrescos azucarados, de momento, no les han prohibido la publicidad ni tampoco parece que, de momento, vayan a obligar a sus consumidores (entre los que no me encuentro) a bebérselos en la calle, bajo la lluvia, acurrucados en un portal.

Las campañas son la reacción de una enorme compañía multinacional que le está viendo las orejas al lobo. Los gordos son los fumadores del XXI, los refrescos azucarados, su tabaco.

Una de las dos campañas es significativa y los principios que muestran bien se pueden aplicar a vosotros, a los fumadores. Es el famoso anuncio de las sillas que con su tinte de alegoría surrealista, lanza un mensaje claro para quien lo quiera entenderlo. Este es el link de la versión extendida en Youtube. Vedlo, por favor.

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Un chico joven, y flaco, va a comprar una coca cola normal a una máquina de vending adornada con un brillante plafón rojo de la marca, muy llamativo y, desde luego, sin ninguna advertencia sanitaria… De momento. Aprieta el botón y el plano ofrece una vista de la boca de la máquina, en la que aparece la clásica botella de Coca Cola, con su preciosa etiqueta colorada intensa, que es su marca, esa identidad tan reconocible en el mundo entero… En la que pronto veremos la apocalíptica fotografía de un niño inmovilizado y medio ahogado por sus propios michelines. Justo en el momento en que va a coger la botella, siente una voz de hombre mayor que llama su atención, que es la de aquellos que están en los centros de decisión controlándolo todo, representados por las sillas. Es importante esta parte, la de los centros de decisión. Muy importante. Os hemos controlado durante años, dice la silla. “¿Y si nos levantamos?“, pregunta el chico, como quien dice ¿y si pensamos por nosotros mismos? “Si os levantáis, perdemos”, concluye la silla. Y, por supuesto, todo el mundo se levanta de su asiento, incluido el chaval, que pasa de lo que le acaban de decir, y vuelve con paso decidido a por su coca cola… Esa coca cola tan llena de azúcares.

Sábado 30 de marzo

Por no hacerlo mucho más largo, el anuncio es parte de la misma campaña, pero del refresco light. Sí, los fabricantes de bebidas azucaradas aún pueden usar los descriptores light, aunque sean engañosos para el consumidor. Pronto, tampoco podrán. Este es el enlace:

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Bajo el lema “¿Harás caso de toooodo lo que dicen?”), el spot muestra a un hombre agobiado por la presión que ejerce el continuo y machacón mensaje de la vida saludable: come verdura, mastica bien, duerme ocho horas, haz ejercicio, haz esto, no hagas esto otro, haz aquello y no olvides hacer aquello de más allá… El protagonista acaba saltando al vacío. ¿Vas a hacer caso a todo lo que te dicen o vas a pensar por ti mismo?

Las amenazas que, de unos años para acá, han comenzado a acosar a los fabricantes de refrescos y a sus consumidores no nos son desconocidas. Tienen su ubicua evidencia científica, que señala claramente que las bebidas azucaradas causan obesidad, diabetes, hipertensión, infartos e, incluso, cáncer. Tienen su estadística del terror: hoy, uno de cada tres niños y siete de cada diez adultos padecen sobrepeso. Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, también ha cogido la bandera de la antigordura, prohibiendo la venta de refrescos en envases gigantes.

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En México, un experto sanitario pide un impuesto especial como, al parecer, ya se ha hecho en Estados Unidos, Francia, Finlandia, Hungría, Argelia y otros… Es casi entrañable el párrafo en que dice: “No existe un consumo aceptable o recomendado de refrescos. Al igual que en el caso del tabaco, no existe un consumo mínimo recomendado o saludable de estas bebidas. Cualquier ingesta, no importa la proporción, es perjudicial para el ser humano”.

Leedlo entero, si tenéis ganas:

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Los médicos americanos piden a la FDA (Food & Drugs Administration) que reduzca los niveles de cafeína de las bebidas energéticas por el serio daño que pueden producir a la salud:

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Y así, yendo de noticia en noticia, de anuncio en anuncio, podemos darnos cuenta de cómo se construyó, en su día, el argumentario antifumador que ahora se usará, calcado, contra la “malvada” industria de los refrescos. Lo único que les falta es encontrar de qué manera el gordo perjudica a los de su alrededor. Ya darán con ello. No lo dudéis.

Mientras tanto, como para dar la razón a la ex ministra de Sanidad, Elena Salgado, que intentó meter mano al alcohol y se la tuvo que envainar, ya se está buscando la figura del “bebedor pasivo”… No es broma.

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Víctimas de accidentes de tráfico o de maltrato de género están entre esos “bebedores pasivos”, pero no sólo ellos: hordas de puristas andan midiendo los niveles de alcohol etílico evaporado en el ambiente de los bares, en Estados Unidos, para demostrar que cuando una persona entra en un bar donde se bebe, sin quererlo, se verá expuesto a niveles tóxicos de alcohol.
Y es que, a quién se le ocurre beber en los bares… Qué idea más absurda.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Cuando los baños de democracia son como tiros que salen por la culata

Como todos sabéis, nosotros participamos activamente en la consulta pública para la reforma de la directiva de productos de tabaco de la Unión Europea. No nos duele en prendas reconocerlo. No hicimos nada malo, al contrario, informamos abiertamente a todos los que nos siguen de que esa consulta estaba en marcha, la desciframos para que fuera entendible por todos (incluso para los antitabaco que nos siguen) y dimos las claves para poder responder en defensa de los derechos de los fumadores.

La Comisión Europea quería darse el baño de democracia, lanzando la consulta al público, como una especie de plebiscito no vinculante, pero para acercar la opinión de los ciudadanos a los centros de decisión. Lo puso difícil, intrincado, en inglés sólo y por Internet (se podía participar por carta, pero primero había que entender las preguntas colgadas en Internet). Para poder participar en la consulta con conocimiento de causa, era necesario que alguien interviniera para, de verdad, acercarla a la opinión real de los ciudadanos. Eso hicimos en Fumadores por la Tolerancia y, también, y más activamente, otros colectivos, como los estanqueros italianos, que consiguieron una muy amplia respuesta y abrumadora en contra de las tesis de la Comisión y del dimitido John Dalli.

Pero no penséis que los estanqueros italianos, o cualquier otro grupo de presión, se dedicaron a mandar respuestas como locos como si esto fuera una encuesta de un periódico digital. Lo que se hizo, lo que nosotros hicimos, fue fomentar la participación ciudadana en la consulta, traduciendo e interpretando las posibles respuestas. El rechazo recibido por la UE a la reforma de la directiva fue firmado por personas, ciudadanos corrientes, fumadores y no fumadores, gente común que vive su vida aparte de la acción “malévola” de cualquier lobby.

Han intentado darse un baño de democracia, pero los resultados no les han gustado. Y, para seguir adelante con su reforma, desprecian olímpicamente las respuestas recibidas en la consulta, aduciendo que su Eurobarómetro demuestra todo lo contrario: que los ciudadanos, incluidos los fumadores, están a favor de las nuevas prohibiciones que proponen.
Lo dicen en el escrito de justificación de la reforma, previo al borrador de la Directiva. Lo que omiten es que el Eurobarómetro es un trabajo demoscópico para el que se realizan mil encuestas en toda Europa (UE y países cuyo ingreso aún no se ha materializado). Mil. En la consulta participaron 85.000 personas.
Aquí está el texto del que os hablo. Vosotros juzgaréis.

RESULTADOS DE LA CONSULTA DE LAS PARTES INTERESADAS Y EVALUACIÓN DE IMPACTO

Como parte de los preparativos de la presente propuesta, entre el 24 de septiembre y el 17 de diciembre de 2010 tuvo lugar una consulta pública. La Comisión recibió más de 85 000 contribuciones de un amplio abanico de partes interesadas. Las contribuciones de los ciudadanos supusieron un 96 % de las repuestas de la encuesta; de estas, un 57% son respuestas duplicadas/repetidas, que parecen ser el resultado de varias campañas de movilización ciudadana que tuvieron lugar en algunos Estados miembros. Las acciones y los esfuerzos de estas campañas han afectado a los datos cuantitativos globales de la consulta pública, lo que indica que la mayoría de los ciudadanos que respondieron a la consulta estaban en contra de modificar la Directiva sobre productos del tabaco. Estos resultados se desvían significativamente de la última encuesta del Eurobarómetro, publicada en mayo de 2012. La encuesta del Eurobarómetro indica que los ciudadanos de la UE, incluidos los fumadores, son en su mayoría favorables a las medidas de control del tabaco, incluidas las propuestas en el presente documento, como la introducción de advertencias gráficas en todos los envases del trabaco y de medidas de seguridad. Al revés de lo que ocurre con las consultas públicas, es importante indicar que los participantes en la encuesta del Eurobarómetro se eligen al azar. Los representantes de los Estados miembros y, en mayor medida, las ONG en el ámbito de la salud son favorables a la introducción de unas medidas de control del tabaco estrictas, mientras que la industria del tabaco y los vendedores minoristas están en contra de algunas de las medidas más estrictas”.

Así lo han toreado. Como si los lobbies antitabaco no hubieran podido libremente participar, como si ellos no hubieran hecho campañas para animar a sus simpatizantes a tomar parte en la decisión, como si nosotros hubiéramos puesto algún impedimento para que los que están a favor de que se prohíba todo o casi todo participaran a través de nuestra web. No lo hicimos. Abrimos la participación a todo el mundo.

Pero, para la Comisión una encuesta que usa de muestra a mil personas tiene más valor que 85.000 respuestas a su consulta.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Estadísticas alarmantes

Os he tenido tan abandonados estas dos semanas, que me siento en deuda y con ganas de molestaros dos días seguidos. Será el sol que brilla y anuncia la llegada del calor y el fin de esos cigarrillos acurrucados en los portales, ateridos de frío por culpa de una ley injusta.

Estoy de buen humor.

Ayer, un señor que se llama Santiago Cervera… ¿Os suena? Es una rara avis en estos tiempos que corren porque es un político dimitido. Sí, como lo leéis. Era diputado y dimitió, y encima por algo de lo que fue claramente víctima. Aquí tenéis la información CLIC

cervera

Este señor, de conducta irreprochable (y no es una ironía, desde aquí mi respeto y mi admiración por su honorable actitud), era diputado por UPN-PP en la anterior legislatura, cuando se perpetró la ley antitabaco. Era miembro de la Comisión de Sanidad y fue nombrado ponente de la ley. Lo malo: es un antitabaco reconocido, incluso con ésa pátina, algo irracional, que tienen todos los antitabaco que parece que se negaran a escuchar los argumentos, válidos o no, de quienes estamos en contra de la ley. Cervera es así. Lo sé porque en 2010 mandamos un kit antiprohibición a todos los diputados, un gesto simbólico y simpático para recordarles que la prohibición iba más allá de la protección del derecho del no fumador y, de paso, que ellos mismos también tendrían que salir a la calle a fumar. Cervera nos contestó que el regalo le había parecido una astracanada.

Yo le sigo en Twitter, @santiagocervera

Ayer publicó el siguiente tuit: “Bien! “@materia_ciencia: El número de fumadores desciende al 24%, la cifra + baja en 25 años, según Encuesta de Salud” y publicaba un link en el que se informa sobre la Encuesta Nacional de Salud. CLIC

Me pareció una coincidencia curiosa: justo yo acababa de publicar una entrada en la que hablaba de que el Barómetro Sanitario señalaba que en España fuma el 32% de la población. CLIC

Así que le contesté: “@santiagocervera Pues el ministerio de sanidad no dice lo mismo. Página 10” y lo colgué el link del Barómetro, que también es del ministerio. No me contestó. Tiempo después dijo: “La gran guarrada nacional: esa manía de tirar todas las colillas al suelo“. Cosa con lo que estoy casi del todo de acuerdo con él… ¡Por favor, no tiréis las colillas al suelo! No sólo es sucio, sino que, además, llena de argumentos a gente como Santiago Cervera…  sino fuera porque opino que la gran guarrada nacional es tirar todo tipo de desperdicios al suelo (colillas, papeles, deposiciones caninas…) Pero no quiero apartarme del tema.

Me quedé pensando cómo es posible que el Ministerio de Sanidad dijera al mismo tiempo la misma cosa pero distinta: según la Encuesta Nacional de Salud 2011-12, fuma el 27’1% de la población (Cervera celebró el 24% omitiendo que hay que sumarle un 3’1% de fumador ocasional), pero, según el Barómetro Sanitario 2011, también del Ministerio, la población fumadora es el 32%.

Ya se sabe que esto de las encuestas depende mucho de quién la haga, del método, de la muestra y, sobre todo, de cómo se interpreten los resultados, pero la contradicción del Ministerio es demasiado evidente. No es lo mismo que fumen el 27’1% que el 32%… ¡Estamos hablando de una diferencia de dos millones de personas! ¡La mayoría de partidos políticos con representación parlamentaria no tiene tantos votos!

No hay que tomárselo a chiste. Con dos encuestas firmadas por el ministerio, según interese, los médicos usarán una cifra u otra con la misma legitimidad. Los de la escuela maquiavélica que creen que el fin justifica los medios, dirán: “La ley antitabaco es un éxito: sólo fuma ya el 24%. Estamos en el camino correcto“. Sin embargo, cuando quieran apretar más las clavijas, dirán: “Es el momento de dar un paso más en la lucha contra el tabaquismo y por la salud pública: aún fuman el 32% de los españoles. Las medidas adoptadas son buenas, pero insuficientes“.

En cualquiera de los dos casos, estamos perdidos. Por eso, al menos, tenemos que reírnos. Hace unos años, me llegó por no recuerdo qué vía esta estadística que, estaréis de acuerdo conmigo, es mucho más alarmante:

“(1) Número de médicos en USA: 700.000
(2) Muertes al año por negligencia médica en USA: 120.000
(3) Muertes accidentales por médico: 0’171

Fuente: U.S. Dept of Health and Human Services.

Por otro lado:
(1) Propietarios de armas de fuego en USA: 80 millones… Sí, 80 millones.
(2) Muertes anuales por accidentes con armas de fuego: 1.500
(3) Muertes accidentales por propietario de arma de fuego: 0’0000188

Fuente: FBI.

Así que, estadísticamente, los médicos son aproximadamente 9.000 veces más peligrosos que los propietarios de armas de fuego.

Hecho: no todos los americanos tienen una pistola, pero casi todos tienen al menos un médico. Terrorífico. Deberían prohibir los médicos antes de que la situación se desmadre”.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Los cigarrillos (legales) se hunden

No penséis que me he olvidado de vosotros. Tengo mucha tarea y, citando a los clásicos (es decir, Mafalda) “Como siempre, lo urgente no deja sitio a lo importante“. Parece que el filtro antitrolls que tiene wordpress funciona de maravilla, porque estos días atrás hemos sufrido el ataque furibundo de un antitabaco lleno de ira y de argumentos cacosos y el propio blog lo ha clasificado de spam. Os imagináis los piropos que os lanzaba, ¿no?

Ya sabéis que yo soy partidario de que todo el mundo diga lo que le parece, a favor y en contra. De hecho, alguien hay por ahí cuya respetable opinión siempre es contraria a la mía, pero con firma. Otra cosa es trollear y, aunque el mejor remedio contra los trolls es no darles de comer (“Don’t feed the troll“), ante sus razones espirales y retroalimentadas muchos de vosotros no podéis refrenaros. Así que, mejor así.

Os cuento que he estado manejando cifras de venta de cigarrillos en 2012 y  son un cante. Puede que alguna ex ministra de Sanidad se sonría de medio lado y que las asociaciones médicas aplaudan y atribuyan el descenso de venta de cigarrillos a la Ley Antitabaco, confundiendo al personal, como hacen siempre, en un cóctel de cifras en el que no se marca la diferencia que existe entre venta y consumo de tabaco. Son cosas muy distintas, como todos vosotros sabéis. Las ventas de cigarrillos han vuelto a caer en 2012 un 10%, pero el consumo, queridos amigos, no ha dado señales de descender y eso no está medido, salvo por el Barómetro Sanitario 2011 (CLIC página 10), del Ministerio de Sanidad, que insiste en que, a pesar de leyes, prohibiciones, arrinconamientos y estigmatizaciones sociales; a pesar de las ministras que salen ufanas a anunciar a la prensa que gracias a su ley han dejado de fumar un millón de personas… En España sigue fumando un tercio de la población adulta. Igual que hace dos décadas. Vamos, que las políticas antitabaco basadas en la represión del hábito son, como siempre hemos dicho en Fumadores por la Tolerancia, un rotundo fracaso.

Hace cinco años, el mercado de cigarrillos en volumen superaba las 90.000 millones de unidades vendidas. Se hablaba, entonces, de mercado maduro, con una leve tendencia al decrecimiento. Nadie podía espera que en 2012, el mercado apenas superara los 50.000 millones de unidades, un 40% menos en un quinquenio. Aquella “leve tendencia al decrecimiento” se convirtió en una caída del 9’88% en 2009 (81.000 millones de unidades), otra del 11% en 2010 (72.000 millones de unidades), un hundimiento del 17% en 2011 (59.000 millones de unidades) y un 10% menos, de nuevo, en 2012.

En este punto de la ecuación, hay que volver a hablar del impuesto contra los fumadores, porque estoy convencido de que os va a resultar, al menos,  curioso. A pesar de que el mercado de cigarrillos se ha empequeñecido hasta casi la mitad, en 2008 los fumadores pagamos a Papa Estado 9.200 millones de euros en impuestos por fumar y, en 2012, con la venta capitidisminuida, esa cifra ha subido hasta los 9.300 millones de euros.

¿A que no adivináis por qué?

La marca más vendida, Marlboro, ha pasado en estos cinco años de 3’00 euros a 4’65 euros, es decir, ha subido un 55% y hoy ya no se puede encontrar en el mercado un paquete de cigarrillos por debajo de 3’80 euros. ¿Han sido las malvadas tabaqueras?  ¡No! ¿Acaso los avariciosos estanqueros? ¡Tampoco! Ha sido el Estado que ha subido los impuestos hasta, en algunos caso, el 86% de la cajetilla. Os encargo una tarea: encontrad otro producto de venta legal en España cuyo precio haya subido en cinco años un 55%. No hay ninguno, ¿por qué? Porque se habría hundido su demanda.

Las subidas de precio benefician en parte al estanco, cuya comisión es fija del 8’5%, pero, por otro lado, empujan a los consumidores a otras ofertas. Ese es el único e indudable resultado del enorme incremento de la presión fiscal sobre los fumadores: el fumador no deja de fumar por mucho que le suban los impuestos. La demanda de tabaco es rígida, pero se desplaza a otros productos, para seguir consumiendo a mejor precio.

Aquí entra, sin duda, el tabaco de liar y su meteórico ascenso, que si el consumidor entiende que es más barato es porque, también, deja menos rédito sobre el mostrador del estanco. Pero lo malo no son las nuevas variedades de tabaco legal, sino la invasión lenta y despiadada del tabaco ilegal: contrabando tradicional (menudeo de frontera, principalmente), cajetillas falsificadas que vienen del este, que son cigarrillos de tabaco y de a saber qué más y, sobre todo, las marcas blancas ilegales.

En 2012, según El País (CLIC), la Guardia Civil incautó de 491.000 cajetillas de tabaco ilegal, frente a las 242.000 del 2011, es decir, un 103% más. Las aprehensiones de las aduanas, por alta que sea la cifra, suelen ser sólo una parte pequeña de lo que entra por la frontera. Hoy se estima que el tabaco ilegal copa ya entre el 10% y el 12% del mercado, es decir, entre 5.000 y 6.000 millones de cigarrillos. Esto sí que hace daño: al estanco, a la industria tabaquera, al Estado, que ve mermados sus ingresos por impuestos y, sobre todo, al fumador que, por ahorrarse un dinero, no sabe ni lo que está fumando.

Y, mientras tanto, los médicos a celebrarlo por todo lo alto. No sabemos qué: hay los mismos fumadores, se expone a los consumidores a tabacos de ínfima calidad y dudosa procedencia, los estanqueros se arruinan… Alguien debería darse cuenta de que las políticas antitabaco tienen que dar un giro de 180 grados y que en el debate público sobre fumar o no fumar, copado hoy por argumentos puramente sanitarios, hay que dar espacio también a razones lógicas de ámbito socio-económico.

Mucho ojo con el tabaco que compráis. Os lo digo en serio. Hay en el mercado negro auténtico veneno para fumar. Quiero decir veneno de verdad.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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¿El principio de la vuelta atrás?

La semana pasada sucedió algo inesperado y, al mismo tiempo, esperanzador que, por falta de tiempo, no fue debidamente ponderado en este blog y no merece menos.

El Congreso de los Diputados, el nacional, el que aprobó la Ley Antitabaco en diciembre de 2010, ha aprobado una Proposición No de Ley de apoyo al sector del tabaco español… A todo el sector del tabaco, quiero decir, desde el cultivo hasta el estanco, pasando por la industria tabaquera que opera en nuestro país.

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Yo no sé qué pensáis de esta especie de esquizofrenia política. Es verdad que el Congreso de los Diputados que aprobó la Ley Antitabaco no es el mismo que el que ha dado luz verde a esta Proposición No de Ley, pero el hecho da que pensar: en tiempos de crisis, y con una recaudación de 9.384 millones de euros por impuestos a los fumadores, parece que la salud permanece en un segundo plano y que lo que importa es la economía… Más bien, los puestos de trabajo.

El tema es el siguiente, para que lo veáis de manera global: ya hemos hablado aquí de la reforma de la Directiva Europea de Productos de Tabaco (TPD, en sus siglas inglesas) y de cómo, con el viejo argumento de la armonización de legislaciones nacionales para eliminar barreras al comercio interno de la Unión, el dimitido Comisario de Salud, John Dalli, pretendía darle una vuelta de tuerca definitiva al sector del tabaco en Europa y, por ende, a los fumadores: cajetilla neutra con mayores advertencias y pictogramas, fuera mentolados, fuera ingredientes, fuera formatos short y slim, nada de exhibir el producto en el punto de venta, no a las máquinas expendedoras… En definitiva, más prohibiciones.

Este es John Dalli, dimitido por un escándalo de tráfico de influencias

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Puede que, en un principio, podamos pensar que son prohibiciones que, como fumadores, nos afectan poco, salvo en nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos (que no es baladí), pero tened por cierto que el momento de la incorporación de la Directiva a nuestro ordenamiento jurídico es el propicio para la modificación de la Ley Antitabaco. Odio dar ideas, pero el que crea que las prohibiciones de fumar en lugares públicos ha llegado a su extremo es que no conoce la naturaleza de los enemigos del tabaco: el veto al tabaco en espacios al aire libre no ha hecho más que comenzar.

Aparte, no está demostrado que ninguna de esas medidas vaya a reducir en absoluto el consumo de tabaco. Se proponen para limitar más las opciones al fumador, porque, vosotros me diréis, ¿qué derecho de qué no fumador se protege prohibiendo el mentolado o los cigarrillos slims?

El mes pasado, el nuevo Comisario de Salud de la UE, Tonio Borg, hizo público el borrador de la reforma de la TPD, a pesar de las dudas que el sector sanitario quiso sembrar sobre su nombramiento (o, precisamente, por eso) y aunque la propuesta no es tan dura como se esperaba, lo cierto es que no es exagerado declarar que es un golpe duro a toda la cadena de cultivo, fabricación, distribución y venta de tabaco en España.

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Este señor es Tonio Borg, el nuevo comisario de Salud de la UE.

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Las autoridades sanitarias y las económicas de España tienen que medir bien las medidas diseñadas para actuar contra la industria legal de tabaco que opera en nuestro país y contra sus consumidores, no vaya a ser que poniendo barreras al comercio legítimo y que paga buenos impuestos, estén dando facilidades a las mafias internacionales para hacerse con el mercado. De hecho, las sucesivas subidas de impuestos ya han puesto en manos de los criminales en torno al 10% del mercado de cigarrillos en nuestro país.

¿Alguno de vosotros se cree que los contrabandistas de cigarrillos y el terrorismo internacional, que aprovechan el oneroso comercio de tabaco ilegal para financiarse y para lavar capitales procedentes sus actividades criminales en otros campos, como el tráfico de armas o la trata de blancas, se va a preocupar por la salud de los no fumadores? ¿Creéis que si nos inundan el mercado con marcas blancas y falsificaciones se van a preocupar de que los menores no compren tabaco o de los ingredientes de los cigarrillos o de sus límites de nicotina y alquitrán? ¿Creéis que van a poner la foto horrenda en la cajetilla?

Aquí tenéis a Tonio Borg presentado cómo será, de aprobarse la TPD, la cajetilla de tabaco de venta legal en estancos. La ilegal, la que pagarás las actividades de las mafias, no será así.

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Tabaco mucho más barato, sin advertencia sanitaria, sin foto horrorosa y a disposición del fumador 24 horas al día…
Ante esta posibilidad, y con los tiempos que corren, es normal que el Congreso entienda que esas nuevas medidas que vienen de Europa ponen en riesgo los 56.000 puestos de trabajo del sector tabaquero y ya sabemos lo que pesa eso hoy en las decisiones de nuestros políticos. La pena es que en 2010 no quisieran escuchar a la FEHR cuando hablaba de la gran cantidad de puestos de trabajo que se perdían con la prohibición total de fumar en hostelería, pero esto es otra historia… O, tal vez, no.
¿Qué opinas? ¿Se habrán dado cuenta nuestros políticos de que contra el tabaco y los fumadores no se justifica todo? ¿Será esto el principio de la vuelta atrás?

Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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9.382 millones de euros

Los fumadores pagamos en 2012, sólo por fumar, 9.384 millones de euros en impuestos. Esto no es un estudio, ni una investigación, ni una estadística: es un apunte contable en los presupuestos generales del Estado. Es importante que esto quede claro. Otros, a los quince días de aprobarse la ley antitabaco, ya estaban lanzando estudios sobre los beneficios para la salud de la norma…

Pero lo que es indudable, es que hoy, cada vez que un fumador acude al estanco a comprar un paquete de cigarrillos, se gasta un mínimo de 3’80 euros, de los que 3’28 euros son impuestos, un 86% del PVP. Tampoco es una estadística. Es otra realidad incontestable. 

Extrañamente, esta noticia, que otros años tienen una enorme repercusión en los medios, esta vez no ha tenido casi espacio. No insinúo nada extraño, no creo que haya una conspiración para acallar al fumador ni una confabulación secreta. Este artículo de La Razón resume bastante bien la contradicción moral que representa recaudar casi 10.000 millones de euros al tiempo que se vacía de derechos a 11 millones de adultos, que quieren fumar y carecen ya de espacios.

 

CLIC

Algunos, los que habitan en el dudoso campo de la interpretación interesada de la estadística, han querido rebatir esta realidad con cifras que sólo representan improbables piruetas del imaginario médico, que tratan de amedrantar al ciudadano y de culpabilizar más al fumador, atribuyéndole un gasto sanitario, en época de recortes, que no está demostrado que le corresponda. No es que yo dude de la estadística, estaría bueno. Como hizo Joaquín Leguina en El País en su día (CLIC), dudo de la interpretación que hacen algunos de sus investigaciones. Es falso que el tabaco cueste a la sanidad pública 15.000 millones de euros al año o más, como aseguran. En cualquier caso, no hay forma de medirlo, no se puede comprobar y, por tanto, es una cifra sin ninguna fiabilidad ni base que sólo se sostiene por el prestigio, cada vez menor, que da la bata blanca a quienes la defienden.

Es una lástima que esa cifra tenga siempre más repercusión mediática y que mis compañeros periodistas no la cojan con pinzas ni traten de hacer algo por cotejarla: lo dice un médico y será verdad. Frente a ella, además de los 9.384 millones de euros de los fumadores, están los seguros sociales que religiosamente pagamos los que fumamos y tenemos la suerte de tener trabajo. No sé cuántos seremos, pero en 2005, con el debate de la prohibición de fumar en los centros de trabajo, éramos casi seis millones de personas (hoy seguro que son menos, por desgracia) los que pagamos religiosamente mes a mes o en nuestra nómina esos seguros sociales que van directos a la sanidad pública.

Fumadores por la Tolerancia no cree que esta anual aportación a las arcas públicas (sangría, diría yo), que se resume abajo en un, espero, cuadro muy interesante, nos dé más derechos a los fumadores, como contribuyentes de primera… Pero lo que sí reclamamos es los MISMOS derechos que los demás.

Y, por cierto, ¿cómo habrá sido el año 2012 para los fumadores que ha caído el mercado de cigarrillos un 12% y, sin embargo, el estado ha recaudado un 5% más? Pensadlo.

Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

evolución histórica impuestos del tabaco 1990-2012

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Las falacias de siempre: vuelven a por nosotros

Ante todo, debo pedir disculpas por esta larga ausencia de dos meses. Lo cierto es que he estado un poco renqueante, desde el mes de noviembre, hasta que, al final, caí en diciembre. Estrés, me han dicho, y me han mandado a mi casa, a hacer vida de nini (ni alcohol ni tabaco) durante casi 50 días.

Ya estoy mejor. De hecho, la doctora me ha mandado a currar y, aunque sigo siendo (provisionalmente) nini, prometo volver a fumar y beber en cuanto me sienta al 100%. De momento, sólo tomo drogas (de venta en farmacia).

Este ha sido el motivo de mi larga ausencia, que espero que todos comprendáis. Aún así, disculpadme, sobre todo por todos aquellos comentarios que quedaron pendientes de aprobación…

Ayer leí esta carta al director del periódico EL PAIS (clic) y me quedé estupefacto de cómo, años después, estas asociaciones médicas siguen usando los mismos argumentos falaces para incrementar, por nuestro bien (sigo siendo fumador en excedencia), la presión legislativa, para seguir reduciéndonos el espacio. Por supuesto, me decía un amigo en Facebook, ésa no es la opinión de El País, pero yo no puedo dejar de pensar que alguien en ese periódico ha elegido esa carta entre las miles que deben de recibir al día.

Leedla, comprobad cómo para los antitabaco cada nueva oleada de prohibiciones es comenzar de cero, como si no pudiéramos recordar de qué modo en los últimos años nos han recortado todos los derechos y después, leed mi respuesta, que he enviado con poca esperanza de que sea publicada. Y tened por seguro que esta carta significa que se acerca una nueva prohibición… ¿Los coches privados? ¿Los espectáculos al aire libre? ¿Parques de atracciones y zoos?

Gracias a todos por mantener el clima en este blog, sobre todo a los de siempre, y eso, que ya he vuelto, afeitado, peinado y con la colonia puesta.

Un saludo

Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

“Estimado director,

Con enorme satisfacción leo la carta “Eurovegas y la ley antitabaco”, firmada por el doctor Gascó, porque por una vez estoy de acuerdo con un médico: los fumadores no lo tenemos nada fácil, doctor. ¡Tiene usted toda la razón! Somos mayorcitos, pagamos 9.384 millones de euros en impuestos y no tenemos derecho ni a una sala para fumar, sin molestar a nadie, en un aeropuerto.

De lo demás que dice en su carta, falacias y topicazos. Por ejemplo: “Los cigarrillos son cada vez más adictivos”, en virtud de qué hace usted esa afirmación. ¿Insinúa usted que la industria del tabaco añade aditivos que refuerzan la adicción? Con esa afirmación, imputa usted un delito contra la salud pública a la industria del tabaco, del que sería cómplice, además, el Ministerio de Sanidad quien por orden ministerial el deber de inspección y de controlar que eso no sea así. De todas formas, como consumidor de tabaco, le ruego que si tiene pruebas de que la industria del tabaco hace tal cosa, las presente en un juzgado. Y si no tiene pruebas, lo mejor que puede hacer es callarse.

Ustedes no ayudan a nadie a dejar de fumar: ustedes han obligado, por vía del acoso, de la supresión de derechos y de la presión a los políticos, a dejar de fumar mucha gente que disfrutaba con su tabaco, siendo adultos y conscientes de los posibles daños a la salud que supone fumar. Bonita ayuda es esa que consiste en aterrorizar a la gente, apartarla, acosarla, echarla a la calle para después venderles chicles y parches de nicotina cuya eficacia en pruebas clínicas apenas supera el 30% o forrarles a vareniclina y bupropión, cuya eficacia es dudosa y sólo comparable a los terribles efectos secundarios que traen consigo. ¿Así curan ustedes siempre?

Respecto a la presión de la industria del tabaco… Sólo hay que echar la vista atrás: ya no se puede fumar en ningún sitio; ya no hay publicidad de tabaco; la cajetilla lleva fotos horrendas; los fumadores somos proscritos sociales; el tabaco está carísimo… Son sólo ejemplos de cómo el “poderoso” lobby del tabaco ha ido perdiendo terreno. Normal que hagan presión, al fin y al cabo son empresas que se dedican a la venta de tabaco (y que, por cierto, dan trabajo a mucha gente) pero, vamos, visto lo visto, creo que los inocentes ciudadanos podemos estar tranquilos respecto al supuesto “poder” del “poderoso” lobby del tabaco. No han hecho más que retroceder.

Y así estamos, que hemos abonado el terreno para que las ventas de tabaco pasen de los estancos y de la industria tabaquera legal a manos de contrabandistas, mafias internacionales y grupos terroristas, gente sin ley y que no van a mirar ni la edad del comprador. Sus “medidas eficaces” ni siquiera han conseguido, con tanto acoso, reducir el número de fumadores en España. Ésta es la realidad que publica el Ministerio de Sanidad en sus estadísticas sobre la prevalencia del uso del tabaco en España: ¡incluso hay ahora más fumadores que en 2010 según el Barómetro Sanitario de 2012!

Cuando las medidas que se aprueban se demuestran ineficaces para los objetivos declarados, ¿acaso no deben ser modificadas? ¿Qué tipo de democracia es esta en la que una ley mala, ineficaz y que conculca derechos no puede ser siquiera puesta en duda? Ya está bien. En nombre de los 11 millones de fumadores adultos que hay en España, les pido a nuestros políticos que dejen de creer en cartas como la suya, que hagan de una vez un estudio social solvente sobre la realidad del tabaco y de los fumadores en España, en la que se valore la salud, los derechos de los no fumadores, pero también la economía, especialmente la de muchos pequeños horecas y los estanqueros que honradamente viven de la venta del tabaco, y, además, los derechos de los fumadores adultos, que pagamos el año pasado al Estado sólo por fumar 9.384 millones de euros. Algún derecho tendremos. Digo yo”.

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