Archivo mensual: octubre 2012

Los impuestos del tabaco en España son ALTOS

Me pide Lecroix Kwdjer que participéis en esta encuesta. La hace Frank Davis, un destacado bloguero que lucha contra las prohibiciones de fumar.

BLOG DE FRANK DAVIS

LINK PARA LA ENCUESTA

Aquí encontráis la traducción, por si queda alguien en el mundo que no hable inglés. ¡Yo ya la he mandado! Os animo a todos a participar.

También os recuerdo que la campaña “Aeropuertos del mundo” sigue abierta y que esperamos vuestras fotos en info@clubfumadores.org

¡Vamos!

Y ahora, armaos de razones: hay que combatir, de una vez por todas, el falso mito de que en España los impuestos del tabaco son bajos. No es cierto. Los impuestos del tabaco en España son ALTOS. Quedaos con este mantra, porque es la verdad: los impuestos del tabaco en España son ALTOS.

Para que os hagáis una idea: a una cajetilla de cigarrillos que tenga un precio de venta al público de 3’50 euros, se le aplica directamente el impuesto mínimo, es decir, 2’38 euros. Sumad el 21% de IVA, que son 0’74 euros: la carga impositiva total es de 3’12 euros… ¡El 89% del precio son impuestos!

Un pequeño paréntesis para hablaros del IVA de los cigarrillos. En los cómputos que hacen algunos medios de comunicación, que vienen directamente del Ministerio de Hacienda, no se contabiliza el IVA dentro de los impuestos del tabaco. No hay que buscar en esto ninguna razón oculta: hay un capítulo específico de Impuestos Especiales sobre las Labores de Tabaco y otro, distinto, donde se computa el IVA. De hecho, cuando los antis hablan del impuesto del tabaco, intentando siempre minimizar su inmenso volumen de cerca de 10.000 millones de euros, siempre se “olvidan” de incluir el IVA. Es cierto que el IVA es un impuesto que grava el consumo en general, pero en este caso, además, grava los cigarrillos en particular, forma parte de su pvp y debe estar considerado dentro de los impuestos que los fumadores pagamos por fumar y sólo por fumar.

Si me voy al otro extremo, a una cajetilla que tiene un precio de venta al público de 4’60 euros no se le aplica ese impuesto mínimo, porque su carga impositiva es mayor aún. Lleva un impuesto que se llama “específico”, que es igual para todas las marcas independientemente de su precio, y que son 0’38 euros; otro más, proporcional al precio, que se llama “Ad Valorem”, que es del 53’1% del pvp, en este caso sería de 2’44 euros; y el IVA, insisto, que es el 21%, 0’97 euros. El total de la carga impositiva es 3’79 euros, es decir, el 82’4% del precio.

¿Os parecen bajon los impuestos del tabaco? ¡Pues hay quien dice que los tienen que subir más!

En este enlace encontraréis el informe anual de impuestos especiales que hace la Agencia Tributaria, donde hay un generoso capitulo para los impuestos del tabaco. Es bastante suculento. La lástima es que se hace a un par de año vista y hay que recordar que tanto 2011 como en 2012 los impuestos del tabaco han vuelto a subir significativamente en España.

AGENCIA TRIBUTARIA

Merece la pena el capítulo de presión y esfuerzo fiscal, donde se ve que cuando los impuestos del tabaco se ponen en relación con la renta y el PIB, los fumadores españoles pagamos más impuestos que los alemanes, los franceses, los británicos, los irlandeses, los suecos, los daneses… Echadle un vistazo. Es un documento oficial.

Los impuestos del tabaco tienen una estructura complicada, que haría esta entrada más farragosa aún, pero para que tengáis una noción básica, se calculan justo al contrario porque el mercado de cigarrillos en España es un monopolio estatal. Cuando uno va a comprar un coche, por ejemplo, acuerda un precio al que se le suma el IVA, el impuesto de matriculación… En los cigarrillos no es así. El fabricante decide el precio, que tiene que ser aprobado por un organismo autónomo, el Comisionado para el Mercado de Tabacos, que depende el Ministerio de Hacienda. El precio se publica en el BOE (en serio, en el BOE) y es oficial en todos los estancos (si lo compráis en máquina, lleva un recargo de 15 céntimos, nunca más). De ese precio, establecido por el fabricante, se calcula el impuesto. Lo que significa que si el fabricante sube su marca 10 céntimos, el impuesto se recalcula y el resultado es que ¡8 céntimos y pico de esa subida se va en impuestos!

Aquí os pongo un cuadro donde podéis verlo de forma bastante gráfica.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Del poderoso lobby

Fotos de aeropuertos.

Venga, que empezamos muy bien, pero ahora se ha parado un poco. Ésta es de Marrakech y merece un comentario.

Los fumadores han sido expulsados de aeropuertos en países como Marruecos y España, mientras que en Alemania y Suiza, tienen una sala más o menos digna (las suizas son superiores). Ésta es la premisa, las conclusiones las dejo a vuestra inteligencia que es mucha.

Enviadnos más fotos de salas de fumadores de aeropuertos, por favor, a info@clubfumadores.org con el asunto “Aeropuertos del mundo”.

Ayer colgué esta información en el Facebook de Fumadores por la tolerancia. Está en inglés, pero hoy San Google lo traduce todo requetebién, así que no me obliguéis a hacer otro esfuerzo que el voy a hacer: interpretarla.

“Roban información confidencial de ONGs antitabaco en Bruselas”

La información es confusa por una razón: omite, no sé si deliberadamente, el lugar en el que están las oficinas de esos tres lobbies antitabaco. Al parecer, las tres han sido forzadas y registradas en busca de algo, no se sabe qué, ni quién ni, por supuesto, por qué, pero ya os imagináis que una información como ésta está destinada a sembrar dudas.

Sobre todo llama la atención que la información fuera “confidencial”. ¿Qué eran esas oficinas? ¿El KGB?

Pero el quid de la información sigue siendo el dónde… ¿Dónde están esas oficinas? ¿Acaso estaban una en cada extremo de Bruselas de forma que, quienes las forzaron, tuvieron que gastarse una pasta en taxis?

No, amigos.

Esas oficinas, las tres, están dentro de la sede del parlamento europeo en Bruselas.

Todavía recuerdo cuando fui a Bruselas a asistir al Congreso del TICAP, la coalición internacional contra las prohibiciones, que dos eurodiputados británicos, el Partido Independiente del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage (foto 1) y Godfrey Bloom (foto 2) quisieron acoger dentro del parlamento europeo.

Foto 1

Foto 2

Cuando el lobby antitabaco se enteró, movieron hilos misteriosos y nos echaron. ¡Literalmente nos echaron! Como si en el parlamento europeo no estuviera permitido decir lo que opinas. Es increíble, pero os juro que fue así. La organización del congreso reaccionó muy  rápido y la reunión se pudo celebrar en una sala de un hotel Silken cercano al parlamento… Fumando en la calle en los descansos, claro.

Ésta no es la clásica historia de buenos y malos y yo quiero alejarme lo más posible de esa visión tan limitada de la realidad. Pero, desde luego, lo que tengo claro es que los que estamos en este bando, en el de la libertad, defendemos derechos que han sido cruel e injustamente pisoteados, mientras que aquellos cuyas oficinas en el parlamento europeo pueden ser forzadas (porque las tienen y pueden moverse a gusto por allí diciendo lo que quieran),  pero que también las tienen dentro de la OMS y de muchos ministerios de sanidad nacionales (de manera que a veces es difícil distinguir donde comienza la administración y dónde termina el lobby antitabaco), no defienden la salud de nadie.

Ahí tenéis, por poneros un ejemplo cercano, el Observatorio de Prevención del Tabaquismo. Echadle un vistazo y decidme qué os parece su composición.

OBSERVATORIO DE PREVENCIÓN DEL TABAQUISMO. MINISTERIO DE SANIDAD

Ahora hay un anuncio en la radio que todas las mañanas me recuerda uno de mis principios. Dice el spot: “¿Cuántas canciones se han dedicado a la libertad?”. Y yo siempre pienso: “¿Y a la salud pública?”

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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En defensa abierta del tabaco

Insisto para que no pare: por favor, seguid mandando fotos de salas de fumadores en aeropuertos. Hoy os enseño una del aeropuerto de Frankfurt, pero enviadnos más, por favor, a info@clubfumadores.org con el asunto “Aeropuertos del mundo”.

Al tema de hoy, mucho más corto que el último y en otro registro completamente distinto.

Hay informaciones, como ésta, que me ponen los pelos de punta.

LA INDUSTRIA TABAQUERA CONTRAATACA CON LAS APPS

¡Qué miedo eh! ¡Que tíos más malos! ¡Mira que contraatacar! Ni que nadie les estuviera atacando ¿o sí? Menos mal que están ellos para defendernos.

Pero fijaos qué frase: “Como ésta hay muchas otras que, a modo de falsos reclamos para dejar de fumar o como defensa abierta del tabaco, se pueden descargar cada día millones de usuarios”. En opinión de esta periodista (es claramente su opinión y no una información) es censurable que alguien haga una “defensa abierta del tabaco”.

¡Yo defiendo abiertamente el tabaco! Que conste. Y, lo peor de todo, no creo que esté haciendo nada malo.

Ahora entiendo por qué este periódico no me llama nunca, ni viene a los actos de Fumadores por la Tolerancia: ellos ven censurable que se haga una defensa abierta del tabaco, como lo que yo hago cuando digo que fumar es sinónimo de libertad, de respeto, de tolerancia mutua, de convivencia en valores, de amistad, de solidaridad, de compañerismo (bajo la lluvia)…

El resto de la información, sobre todo el final apoteósico, es la burda manipulación de siempre que se explica leyendo con atención este pantallazo de página web que yo tengo guardado como oro en paño.

Y como yo sí que confío ciegamente en vuestra inteligencia, como sé que sois adultos inteligentes, capaces de formaros vuestra propia opinión y de tomar vuestras propias decisiones sin necesidad de que venga ningún experto para una vida sana a salvaros… No tengo nada más que añadir.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Donde se toman las decisiones

Primero y antes de nada: seguimos recogiendo fotos, como esta de Milán-Malpensa, de aeropuertos del mundo donde haya salas para fumadores. Mandadnos más, por favor, a info@clubfumadores.org con el asunto “Aeropuertos del mundo”.

Segundo: John Dalli y el Dalligate.

Este señor con cara de enfadado es John Dalli, maltés, Comisario de Salud y Protección de los Ciudadanos y principal impulsor de la reforma de la Directiva 2001/37/CE de Productos de Tabaco (en adelante, TPD en sus siglas inglesas).

A estas horas, las informaciones son contradictorias y no sabemos si Dalli ha dimitido o no, pero sí sabemos que Jose Manuel Durao Barroso, el presidente de la Comisión, lo quiere hacer renunciar por el caso que ya se llama el “Dalligate”. De hecho, la UE ha emitido una nota oficial con su cese.

NOTA DE DIMISIÓN DE DALLI OFICIAL DE LA COMISIÓN EUROPEA

El “Dalligate” es un asunto mucho más grave de lo que parece, aunque en España parece que hay una falta de interés por una historia que afecta directamente al núcleo de la toma de decisiones de la UE, un espacio legislativo donde se dictan leyes que, después, son de obligado cumplimiento para todos. Los medios españoles, sin embargo, no se están haciendo en absoluto eco de lo sucedido. ¿Falta de interés? Pues os aseguro que nos interesa y mucho.

No es que nosotros vayamos a poner en duda nada, no aspiramos a tanto, pero os voy a contar grosso modo lo que ha pasado con John Dalli, para que después hagamos una reflexión seria y profunda sobre cómo y dónde se toman las decisiones que nos afectan.

Es un poco largo, pero espero que sea interesante:

Tras su aprobación en 2001, la TPD prohibió en toda la Unión algo que nosotros desconocemos pero que se llama “tabaco de uso oral”… Que vosotros pensaréis que, en definitiva, todo el tabaco (salvo el rapé) es de uso oral. Cierto, pero se empleó esta definición para intentar abarcar en ella toda labor de tabaco, inventada o por inventar, sin humo. El objetivo principal de esa prohibición, sin embargo, era un tipo de tabaco oral en concreto, uno que está más que inventado y que tiene ya su público fijo: el snus.

El snus es esto de la foto.

El snus no es fumar, que conste. Es tabaco para chupar. Su modo de empleo es sencillo: coges esa especie de bolsita de té, en cuyo interior hay tabaco aromatizado, y te lo colocas entre la encía y el labio. Chupas un rato corto, no más de cinco minutos si no quieres llegar a enterarte de lo desagradable que es una borrachera de nicotina, y lo desechas. Hay quien chupa una bolsa varias veces (la lata tiene un compartimento destinado a guardarlas)…

Me estoy enrollando, pero es importantísimo que se entienda bien el tema del snus, uno de mis caballos de batalla preferidos, porque es sintomático de lo que está pasando con el tabaco en verdad y de por qué las legislaciones antifumadores no tienen nada que ver con la defensa del derecho a la salud de los no fumadores.

El snus es un producto implantado desde hace muchos, muchos años en Suecia. De hecho, las cifras de fumadores en el país escandinavo dan tan bajas porque el producto que consumen ellos es el snus, más que el cigarrillo, lo que no se considera ser fumador.
Por eso, cuando llegó el momento de prohibirlo, la TPD en vigor tuvo que tragar con la excepción de Suecia: era un producto implantado y no se podía prohibir, pero sí se podía evitar que su consumo se extendiera por el resto de la Unión. Así, en los demás países se prohibió el consumo de snus.

¿Por qué?

Sois gente sagaz y no hace falta que responda yo a esta pregunta, pero la voy a formular de otra forma, al tiempo que os recuerdo la foto que publiqué el lunes del aeropuerto de Dublín: ¿En defensa del derecho de quién se prohíbe el uso de un tabaco sin humo?

Estamos hablando de tabaco, de uno que no produce humo en el ambiente y que entra en competencia directa con otros productos, como los chicles de nicotina, que ya no se venden como medicamentos para dejar de fumar, sino para superar la ansiedad de la falta de tabaco en aquellos espacios, cada vez más numerosos, en los que no se permite fumar. De hecho, la publicidad de parches y chicles de nicotina ya no ofrecer “dejar de fumar” sino “fast craving release” (libérate de la ansiedad rápidamente). ¿Entendéis ahora por qué tampoco valen las salas para fumadores? No se trata de defender el derecho del no fumador, sino de que el fumador que ya no tiene sitio donde fumar acabe tomando un chicle de nicotina y ya fumará cuando llegue a casa.

Llegamos a 2010 y el señor Dalli plantea la Consulta Pública, en la que todos vosotros participasteis, para reformar la TPD. Entre las cosas que se proponen, prohibir máquinas expendedoras, prohibir los ingredientes, prohibir los formatos más pequeños de cigarrillo, prohibir la exposición de producto en el punto de venta, prohibir los colores e insignias de marca en las cajetillas, prohibir, prohibir, prohibir… Apretar más las tuercas en cuestiones que, en principio, parecen que afectan más a los cultivadores, estanqueros y a las tabaqueras, pero no os creáis que esto no van con vosotros, los fumadores, porque sois vosotros el objetivo de la reforma: es vuestra libertad de decisión lo que buscan los legisladores.

Sin embargo, de forma totalmente inesperada, entre tanta prohibición, la consulta nos sorprende con una pregunta: ¿levantaría usted la prohibición al snus? ¡Van a levantar la prohibición al snus! Al menos, lo preguntaron, lo que fue, cuando menos, raro.

El Dalligate en sí

Ya llego al meollo. Disculpadme por el rollazo.

Así, a pesar del fracaso que fue para Dalli y su departamento la Consulta Pública, que rechazó amplia y mayoritariamente la reforma de la TPD, el rodillo legislativo ha seguido su proceso y la nueva directiva ya está en consultas, aunque aún no hay borrador (que sepamos), aún no sabemos el contenido de la nueva ley.

En 2012 sucede algo que explica, en parte, que la extraña pregunta sobre el snus en la consulta pública. Un empresario maltés, Silvio Zammit, se acerca por las oficinas de Swedish Match (hoy Scandinavian Tobacco Group) y les ofrece, a cambio de dinero, utilizar sus influencias para que la nueva TPD levante la prohibición al snus. Scandinavian Tobacco Group (STG) es el mayor fabricante mundial de snus.

Aquí hay que tener cuidado al explicar el asunto, porque algunos periódicos ya han procurado mezclarlo todo con la palabra tabaquera, para que la historia sea turbia pero salpique a todo el mundo y confundir a la opinión pública. STG no hace nada ilegal. Podría haber aprovechado la oportunidad comercial que se le presentaba para vender su producto en toda la Unión Europea, pero, muy al contrario, STG decide actuar con total honestidad y denuncia el hecho en la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) que, inmediatamente, abre una investigación.

El nombre de John Dalli no ha salido en la investigación, pero OLAF considera probado que el empresario maltés Zammit intentó usar su influencia (con Dalli) ofreciendo un cambio legislativo por dinero, es decir que cometió un delito de tráfico de influencias.

No está demostrado, ni se podrá demostrar, que Dalli se llevara parte de ese dinero, pero sí su entorno, por lo que todas las decisiones pasadas, presentes y futuras, incluida la reforma de la TPD, en las que ha participado John Dalli deben ser inmediatamente puestas en duda por culpa de ese entorno. ¿Cuántas veces habrá sucedido esto antes? No lo sabemos. Puede que ninguna. Puede que sistemáticamente.

En la Comisión Europea se toman muchas decisiones que nos afectan. Son decisiones que ya están delegadas por los países y que sólo pasan por los parlamentos nacionales como mero trámite antes de su incorporación a los ordenamientos jurídicos de cada estado miembro. Dalli debe dimitir, si no ha dimitido ya, porque la UE no se puede permitir, en los tiempos que corren, que los ciudadanos lleguemos a pensar que esas decisiones están a la venta.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Aeropuertos del mundo

Lo primero de todo, os tengo que pedir disculpas. Sé que algunos comentarios han estado esperando mi aprobación hasta hoy, pero he estado unos días fuera de España (de vacaciones, nada misterioso), sin ordenador y, casi, casi, sin móvil (lo enchufaba un ratito por la mañana y fuera)… Desconectado de casi todo.

Supongo que os hacéis cargo. Lamento cualquier inconveniente que os haya podido causar.

No es por dar envidia, pero la semana pasada me la he pasado literalmente practicando el tumbing y el vuelta y vuelta en un resort caribeño, dedicándome a ninguna otra cosa que no fuera leer, echar unas risas con los amigos y mucho descansar. No ha sido un viaje: ha sido un reseteo.

Aunque allí las condiciones meteorológicas son otras, hemos fumado en el aeropuerto de Punta Cana. Sin molestar a nadie, desde luego, pero sin necesidad de estar encerrado en ninguna jaula, también incluso mientras esperábamos las maletas. Entonces se me ocurrió que a lo mejor podíamos hacer un buen archivo con fotos de áreas de fumadores de aeropuertos, por aquello de que luego no nos digan que somos los últimos en prohibirlo cuando somos los únicos que lo hemos hecho.

¿De qué se trata? He pensado que, si no es demasiada molestia, cuando vayáis de viaje y os encontréis en un aeropuerto del mundo, os acerquéis a las zonas de fumadores y saquéis unas fotos. Después nos las mandáis a info@clubfumadores.org poniendo en el asunto: aeropuertos del mundo.

Y a ver qué provecho le sacamos. Seguro que sabemos optimizar ese esfuerzo.

Estas fotos que os pongo aquí son de Dublín, donde la lamentable área de fumadores (totalmente exterior) tiene como único objeto apartar las acumulaciones de gente de la puerta de acceso a la terminal, por cierto, con el patrocinio de unos famosos chicles de nicotina… ¿Qué interés tendrá esta gente en patrocinar un área de fumadores? ¿No será recordar a todos los consumidores que hay otra forma, más resguardada, de tomar nicotina?

Otro día, hablamos de eso. Mandadnos las fotos de los aeropuertos, por favor.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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La bola de cristal

Siempre he dicho que la memoria, la falta de ella, es el instrumento del que mejor se valen los que promueven las leyes antitabaco y, por eso, conviene recordar bien de dónde venimos, para saber dónde estamos y, por supuesto, donde estaremos en unos años.

Quizá los que sois más jóvenes no lo sepáis, pero hace 20 años en Nueva York se prohibió fumar en el puesto de trabajo y, de pronto, se hizo cotidiana la imagen, mil veces repetida, de los ejecutivos fumando apiñados en los portales, ateridos de frío bajo la lluvia. Pensábamos… Yo lo pensaba, desde luego… “Estos americanos están como cabras. Eso nunca pasará en España”.

¡Cuánto me equivocaba! Hoy nuestra ley es mucho peor, mucho más prohibitiva, que cualquier ley americana. Que no te digan lo contrario, que no te pongan de ejemplo a Estados Unidos: en España somos más papistas que el Papa.

Ahora llega esta noticia.

“Una ciudad de Florida no tendrá empleados fumadores”

“En Delray Beach entró en vigor una norma que impide a fumadores postularse para cargos públicos. La medida busca ahorrar dinero en seguros médicos en tiempo de crisis”.

Con el correspondiente link CLIC

La OMS ya anunció, en 2005, que no contrataría a fumadores. CLIC

¡Y no os perdáis el antetítulo! La OMS “Quiere dar ejemplo”.

Y a todo el mundo le pareció lo más normal. Supongo que hay que pensar que ya que se ha echado a la calle a los fumadores, en el sentido literal de la frase, pues que estén en la calle también en el sentido figurado. Una cosa es que no se pueda fumar en el edificio de la OMS y otra, muy distinta e intolerable, es que mi empleador me dicte lo que debo hacer o no hacer en mi tiempo libre.

¿Saco la bola de cristal o ya os imagináis por dónde van los tiros?

La estrategia de desnormalización del uso del tabaco implica, necesariamente, la estigmatización social del fumador. Respetaremos la ley, pero, convéncete: lo normal NO es fumar en la calle.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Nuevo decálogo del buen fumador

Hemos repeinado los Decálogos del Buen y del Mal Fumador para darles un tono distinto, más cercano y actual (¡esperamos!), pero tratando, en todo momento, de mantener su esencia: moderación, respeto, buena educación… Son nuestros principios fundacionales, diez normas básicas de educación que todo fumador debería tener en cuenta y que tienen su sentido, aún cuando ya no nos queda más que la calle para poder fumar.

No está peleado renegar de las prohibiciones ni trabajar para revertirlas, como estamos haciendo desde Fumadores por la Tolerancia, con actuar con respeto hacia los no fumadores. Nosotros nunca hemos aceptado que esto sea una lucha de derechos enfrentados e irreconciliables. Fumadores por la Tolerancia apoya el derecho prioritario de los no fumadores y aboga por la implementación de soluciones intermedias, lejos de las prohibiciones, que den cabida a los derechos de todos y, para eso, siempre hemos contado con la comprensión y el apoyo de la inmensa mayoría de los no fumadores.

Por eso, pensamos que nunca hay que olvidarse de la buena educación.

DECÁLOGO DEL BUEN FUMADOR

Fumadores por la Tolerancia cree que la convivencia entre fumadores y no fumadores es posible gracias a una serie de sencillas normas basadas en la buena educación, el respeto y, por supuesto, la tolerancia. Si eres fumador, sigue este decálogo y verás cómo los no fumadores serán contigo tan tolerantes como lo han sido siempre.

1.- Fuma moderadamente. Encuentra el placer de fumar en aquellos momentos de tranquilidad en que verdaderamente lo disfrutas.

2.- Pide permiso antes de encender tu cigarrillo o cigarro. Y si te lo niegan, no fumes, ni te enfades. No es ninguna afrenta.

3.- No apures el cigarrillo hasta el final. El mejor filtro es el propio tabaco.

4.- El tabaco puede ser un símbolo de amistad. No lo hagas odioso a tus amigos no fumadores.

5.- No compres tabaco ilegal. Puede que pienses que te ahorras dinero, pero financiar a las mafias internacionales, al final, te va a salir más caro. Además, no sabes lo que fumas.

6.- Si fumar te hace daño: déjalo. Tú mandas sobre el tabaco, no el tabaco sobre ti. Nadie dice que sea fácil, pero dejar de fumar es posible con fuerza de voluntad.

7.- No fumes mientras conduces. Es un motivo de distracción. Mejor paras, te tomas un descanso, fumas y, después, sigues tu viaje.

8.- Respeta las prohibiciones de fumar, incluso aunque no las comprendas. Aspiramos a cambiar las prohibiciones absurdas, pero siempre desde el cumplimiento de la leyes.

9.- Los menores no deben fumar. Sólo los adultos tienen capacidad legal para asumir con responsabilidad los riesgos del tabaco. Impide que los menores fumen.

10.- Si no tiras papeles al suelo, ¿por qué llenarlo de colillas? Apaga tu cigarrillo y deposita la colilla en la papelera más cercana. Hoy todas tienen cenicero.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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