Archivo mensual: marzo 2013

¿Harás caso de toooodo lo que dicen?

Asisto, con media sonrisa, a la repetición de la historia. Me recuerda vivamente a la cita del reverendo Martin Niemöller, tantas veces erróneamente atribuida a Bertold Brecht: vinieron a por lo judíos, pero yo no era judío… Vinieron a por los comunistas… Etcétera. Es de sobra conocida. Al final, van a por él y ya no hay nadie para ayudarle. 

Niemöller dio con sus huesos en  los campos de concentración de Sachsenhausen y en Dachau desde 1938 hasta 1945.

Últimamente, no sé si os habréis dado cuenta, los fumadores podemos observar cómo otros colectivos humanos siguen nuestra estela paso a paso, reaccionando con la misma indiferencia bañada de un cierto sentido de la culpabilidad impuesto por la presión mediática y sanitaria, y cometiendo los mismos errores que, por desgracia, les van a abocar al mismo precipicio social en el que nosotros llevamos años: al rechazo, al malditismo.

Los gordos… Perdonad, pero la palabra obeso me parece demasiado gruesa… Los gordos, insisto, los antaño llamados gorditos felices, son los fumadores de un futuro no tan lejano. Tiempo al tiempo. Hace años que nosotros, Fumadores por la Tolerancia, lo estamos pronosticando y hoy todas las señales nos indican que, en cuestión de profecía, el calendario maya y Nostradamus son meros aficionados a nuestro lado.

Fue en 2005, en el transcurso de la primera campaña Prohibido Prohibir, que armamos para intentar impedir la prohibición total de fumar en los centros de trabajo, que intentamos reforzar el apoyo de los no fumadores (muchos más de lo que se piensa la gente ya están con nosotros) advirtiendo de que las prohibiciones pronto llegarían a otros: bebedores, gordos… “Hoy van contra los fumadores”, decíamos en uno de nuestros lemas, “Mañana irán a por ti”. Porque la ola de puritanismo sanitario no tiene que ver sólo con el tabaco, también con cualquier otro hábito declarado insalubre, con la imposición de unos estándares de vida exigentes detrás de los que hay un negocio floreciente.

Las sillas deciden

La Coca Cola, líder del mercado mundial de refrescos, ha lanzado dos campañas publicitarias en las que apela al individualismo, empuja a sus consumidores a pensar por ellos mismos, a no dejarse controlar, a ser libres… Nos suena, ¿no? A los refrescos azucarados, de momento, no les han prohibido la publicidad ni tampoco parece que, de momento, vayan a obligar a sus consumidores (entre los que no me encuentro) a bebérselos en la calle, bajo la lluvia, acurrucados en un portal.

Las campañas son la reacción de una enorme compañía multinacional que le está viendo las orejas al lobo. Los gordos son los fumadores del XXI, los refrescos azucarados, su tabaco.

Una de las dos campañas es significativa y los principios que muestran bien se pueden aplicar a vosotros, a los fumadores. Es el famoso anuncio de las sillas que con su tinte de alegoría surrealista, lanza un mensaje claro para quien lo quiera entenderlo. Este es el link de la versión extendida en Youtube. Vedlo, por favor.

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Un chico joven, y flaco, va a comprar una coca cola normal a una máquina de vending adornada con un brillante plafón rojo de la marca, muy llamativo y, desde luego, sin ninguna advertencia sanitaria… De momento. Aprieta el botón y el plano ofrece una vista de la boca de la máquina, en la que aparece la clásica botella de Coca Cola, con su preciosa etiqueta colorada intensa, que es su marca, esa identidad tan reconocible en el mundo entero… En la que pronto veremos la apocalíptica fotografía de un niño inmovilizado y medio ahogado por sus propios michelines. Justo en el momento en que va a coger la botella, siente una voz de hombre mayor que llama su atención, que es la de aquellos que están en los centros de decisión controlándolo todo, representados por las sillas. Es importante esta parte, la de los centros de decisión. Muy importante. Os hemos controlado durante años, dice la silla. “¿Y si nos levantamos?“, pregunta el chico, como quien dice ¿y si pensamos por nosotros mismos? “Si os levantáis, perdemos”, concluye la silla. Y, por supuesto, todo el mundo se levanta de su asiento, incluido el chaval, que pasa de lo que le acaban de decir, y vuelve con paso decidido a por su coca cola… Esa coca cola tan llena de azúcares.

Sábado 30 de marzo

Por no hacerlo mucho más largo, el anuncio es parte de la misma campaña, pero del refresco light. Sí, los fabricantes de bebidas azucaradas aún pueden usar los descriptores light, aunque sean engañosos para el consumidor. Pronto, tampoco podrán. Este es el enlace:

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Bajo el lema “¿Harás caso de toooodo lo que dicen?”), el spot muestra a un hombre agobiado por la presión que ejerce el continuo y machacón mensaje de la vida saludable: come verdura, mastica bien, duerme ocho horas, haz ejercicio, haz esto, no hagas esto otro, haz aquello y no olvides hacer aquello de más allá… El protagonista acaba saltando al vacío. ¿Vas a hacer caso a todo lo que te dicen o vas a pensar por ti mismo?

Las amenazas que, de unos años para acá, han comenzado a acosar a los fabricantes de refrescos y a sus consumidores no nos son desconocidas. Tienen su ubicua evidencia científica, que señala claramente que las bebidas azucaradas causan obesidad, diabetes, hipertensión, infartos e, incluso, cáncer. Tienen su estadística del terror: hoy, uno de cada tres niños y siete de cada diez adultos padecen sobrepeso. Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, también ha cogido la bandera de la antigordura, prohibiendo la venta de refrescos en envases gigantes.

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En México, un experto sanitario pide un impuesto especial como, al parecer, ya se ha hecho en Estados Unidos, Francia, Finlandia, Hungría, Argelia y otros… Es casi entrañable el párrafo en que dice: “No existe un consumo aceptable o recomendado de refrescos. Al igual que en el caso del tabaco, no existe un consumo mínimo recomendado o saludable de estas bebidas. Cualquier ingesta, no importa la proporción, es perjudicial para el ser humano”.

Leedlo entero, si tenéis ganas:

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Los médicos americanos piden a la FDA (Food & Drugs Administration) que reduzca los niveles de cafeína de las bebidas energéticas por el serio daño que pueden producir a la salud:

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Y así, yendo de noticia en noticia, de anuncio en anuncio, podemos darnos cuenta de cómo se construyó, en su día, el argumentario antifumador que ahora se usará, calcado, contra la “malvada” industria de los refrescos. Lo único que les falta es encontrar de qué manera el gordo perjudica a los de su alrededor. Ya darán con ello. No lo dudéis.

Mientras tanto, como para dar la razón a la ex ministra de Sanidad, Elena Salgado, que intentó meter mano al alcohol y se la tuvo que envainar, ya se está buscando la figura del “bebedor pasivo”… No es broma.

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Víctimas de accidentes de tráfico o de maltrato de género están entre esos “bebedores pasivos”, pero no sólo ellos: hordas de puristas andan midiendo los niveles de alcohol etílico evaporado en el ambiente de los bares, en Estados Unidos, para demostrar que cuando una persona entra en un bar donde se bebe, sin quererlo, se verá expuesto a niveles tóxicos de alcohol.
Y es que, a quién se le ocurre beber en los bares… Qué idea más absurda.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Cuando los baños de democracia son como tiros que salen por la culata

Como todos sabéis, nosotros participamos activamente en la consulta pública para la reforma de la directiva de productos de tabaco de la Unión Europea. No nos duele en prendas reconocerlo. No hicimos nada malo, al contrario, informamos abiertamente a todos los que nos siguen de que esa consulta estaba en marcha, la desciframos para que fuera entendible por todos (incluso para los antitabaco que nos siguen) y dimos las claves para poder responder en defensa de los derechos de los fumadores.

La Comisión Europea quería darse el baño de democracia, lanzando la consulta al público, como una especie de plebiscito no vinculante, pero para acercar la opinión de los ciudadanos a los centros de decisión. Lo puso difícil, intrincado, en inglés sólo y por Internet (se podía participar por carta, pero primero había que entender las preguntas colgadas en Internet). Para poder participar en la consulta con conocimiento de causa, era necesario que alguien interviniera para, de verdad, acercarla a la opinión real de los ciudadanos. Eso hicimos en Fumadores por la Tolerancia y, también, y más activamente, otros colectivos, como los estanqueros italianos, que consiguieron una muy amplia respuesta y abrumadora en contra de las tesis de la Comisión y del dimitido John Dalli.

Pero no penséis que los estanqueros italianos, o cualquier otro grupo de presión, se dedicaron a mandar respuestas como locos como si esto fuera una encuesta de un periódico digital. Lo que se hizo, lo que nosotros hicimos, fue fomentar la participación ciudadana en la consulta, traduciendo e interpretando las posibles respuestas. El rechazo recibido por la UE a la reforma de la directiva fue firmado por personas, ciudadanos corrientes, fumadores y no fumadores, gente común que vive su vida aparte de la acción “malévola” de cualquier lobby.

Han intentado darse un baño de democracia, pero los resultados no les han gustado. Y, para seguir adelante con su reforma, desprecian olímpicamente las respuestas recibidas en la consulta, aduciendo que su Eurobarómetro demuestra todo lo contrario: que los ciudadanos, incluidos los fumadores, están a favor de las nuevas prohibiciones que proponen.
Lo dicen en el escrito de justificación de la reforma, previo al borrador de la Directiva. Lo que omiten es que el Eurobarómetro es un trabajo demoscópico para el que se realizan mil encuestas en toda Europa (UE y países cuyo ingreso aún no se ha materializado). Mil. En la consulta participaron 85.000 personas.
Aquí está el texto del que os hablo. Vosotros juzgaréis.

RESULTADOS DE LA CONSULTA DE LAS PARTES INTERESADAS Y EVALUACIÓN DE IMPACTO

Como parte de los preparativos de la presente propuesta, entre el 24 de septiembre y el 17 de diciembre de 2010 tuvo lugar una consulta pública. La Comisión recibió más de 85 000 contribuciones de un amplio abanico de partes interesadas. Las contribuciones de los ciudadanos supusieron un 96 % de las repuestas de la encuesta; de estas, un 57% son respuestas duplicadas/repetidas, que parecen ser el resultado de varias campañas de movilización ciudadana que tuvieron lugar en algunos Estados miembros. Las acciones y los esfuerzos de estas campañas han afectado a los datos cuantitativos globales de la consulta pública, lo que indica que la mayoría de los ciudadanos que respondieron a la consulta estaban en contra de modificar la Directiva sobre productos del tabaco. Estos resultados se desvían significativamente de la última encuesta del Eurobarómetro, publicada en mayo de 2012. La encuesta del Eurobarómetro indica que los ciudadanos de la UE, incluidos los fumadores, son en su mayoría favorables a las medidas de control del tabaco, incluidas las propuestas en el presente documento, como la introducción de advertencias gráficas en todos los envases del trabaco y de medidas de seguridad. Al revés de lo que ocurre con las consultas públicas, es importante indicar que los participantes en la encuesta del Eurobarómetro se eligen al azar. Los representantes de los Estados miembros y, en mayor medida, las ONG en el ámbito de la salud son favorables a la introducción de unas medidas de control del tabaco estrictas, mientras que la industria del tabaco y los vendedores minoristas están en contra de algunas de las medidas más estrictas”.

Así lo han toreado. Como si los lobbies antitabaco no hubieran podido libremente participar, como si ellos no hubieran hecho campañas para animar a sus simpatizantes a tomar parte en la decisión, como si nosotros hubiéramos puesto algún impedimento para que los que están a favor de que se prohíba todo o casi todo participaran a través de nuestra web. No lo hicimos. Abrimos la participación a todo el mundo.

Pero, para la Comisión una encuesta que usa de muestra a mil personas tiene más valor que 85.000 respuestas a su consulta.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Estadísticas alarmantes

Os he tenido tan abandonados estas dos semanas, que me siento en deuda y con ganas de molestaros dos días seguidos. Será el sol que brilla y anuncia la llegada del calor y el fin de esos cigarrillos acurrucados en los portales, ateridos de frío por culpa de una ley injusta.

Estoy de buen humor.

Ayer, un señor que se llama Santiago Cervera… ¿Os suena? Es una rara avis en estos tiempos que corren porque es un político dimitido. Sí, como lo leéis. Era diputado y dimitió, y encima por algo de lo que fue claramente víctima. Aquí tenéis la información CLIC

cervera

Este señor, de conducta irreprochable (y no es una ironía, desde aquí mi respeto y mi admiración por su honorable actitud), era diputado por UPN-PP en la anterior legislatura, cuando se perpetró la ley antitabaco. Era miembro de la Comisión de Sanidad y fue nombrado ponente de la ley. Lo malo: es un antitabaco reconocido, incluso con ésa pátina, algo irracional, que tienen todos los antitabaco que parece que se negaran a escuchar los argumentos, válidos o no, de quienes estamos en contra de la ley. Cervera es así. Lo sé porque en 2010 mandamos un kit antiprohibición a todos los diputados, un gesto simbólico y simpático para recordarles que la prohibición iba más allá de la protección del derecho del no fumador y, de paso, que ellos mismos también tendrían que salir a la calle a fumar. Cervera nos contestó que el regalo le había parecido una astracanada.

Yo le sigo en Twitter, @santiagocervera

Ayer publicó el siguiente tuit: “Bien! “@materia_ciencia: El número de fumadores desciende al 24%, la cifra + baja en 25 años, según Encuesta de Salud” y publicaba un link en el que se informa sobre la Encuesta Nacional de Salud. CLIC

Me pareció una coincidencia curiosa: justo yo acababa de publicar una entrada en la que hablaba de que el Barómetro Sanitario señalaba que en España fuma el 32% de la población. CLIC

Así que le contesté: “@santiagocervera Pues el ministerio de sanidad no dice lo mismo. Página 10” y lo colgué el link del Barómetro, que también es del ministerio. No me contestó. Tiempo después dijo: “La gran guarrada nacional: esa manía de tirar todas las colillas al suelo“. Cosa con lo que estoy casi del todo de acuerdo con él… ¡Por favor, no tiréis las colillas al suelo! No sólo es sucio, sino que, además, llena de argumentos a gente como Santiago Cervera…  sino fuera porque opino que la gran guarrada nacional es tirar todo tipo de desperdicios al suelo (colillas, papeles, deposiciones caninas…) Pero no quiero apartarme del tema.

Me quedé pensando cómo es posible que el Ministerio de Sanidad dijera al mismo tiempo la misma cosa pero distinta: según la Encuesta Nacional de Salud 2011-12, fuma el 27’1% de la población (Cervera celebró el 24% omitiendo que hay que sumarle un 3’1% de fumador ocasional), pero, según el Barómetro Sanitario 2011, también del Ministerio, la población fumadora es el 32%.

Ya se sabe que esto de las encuestas depende mucho de quién la haga, del método, de la muestra y, sobre todo, de cómo se interpreten los resultados, pero la contradicción del Ministerio es demasiado evidente. No es lo mismo que fumen el 27’1% que el 32%… ¡Estamos hablando de una diferencia de dos millones de personas! ¡La mayoría de partidos políticos con representación parlamentaria no tiene tantos votos!

No hay que tomárselo a chiste. Con dos encuestas firmadas por el ministerio, según interese, los médicos usarán una cifra u otra con la misma legitimidad. Los de la escuela maquiavélica que creen que el fin justifica los medios, dirán: “La ley antitabaco es un éxito: sólo fuma ya el 24%. Estamos en el camino correcto“. Sin embargo, cuando quieran apretar más las clavijas, dirán: “Es el momento de dar un paso más en la lucha contra el tabaquismo y por la salud pública: aún fuman el 32% de los españoles. Las medidas adoptadas son buenas, pero insuficientes“.

En cualquiera de los dos casos, estamos perdidos. Por eso, al menos, tenemos que reírnos. Hace unos años, me llegó por no recuerdo qué vía esta estadística que, estaréis de acuerdo conmigo, es mucho más alarmante:

“(1) Número de médicos en USA: 700.000
(2) Muertes al año por negligencia médica en USA: 120.000
(3) Muertes accidentales por médico: 0’171

Fuente: U.S. Dept of Health and Human Services.

Por otro lado:
(1) Propietarios de armas de fuego en USA: 80 millones… Sí, 80 millones.
(2) Muertes anuales por accidentes con armas de fuego: 1.500
(3) Muertes accidentales por propietario de arma de fuego: 0’0000188

Fuente: FBI.

Así que, estadísticamente, los médicos son aproximadamente 9.000 veces más peligrosos que los propietarios de armas de fuego.

Hecho: no todos los americanos tienen una pistola, pero casi todos tienen al menos un médico. Terrorífico. Deberían prohibir los médicos antes de que la situación se desmadre”.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Los cigarrillos (legales) se hunden

No penséis que me he olvidado de vosotros. Tengo mucha tarea y, citando a los clásicos (es decir, Mafalda) “Como siempre, lo urgente no deja sitio a lo importante“. Parece que el filtro antitrolls que tiene wordpress funciona de maravilla, porque estos días atrás hemos sufrido el ataque furibundo de un antitabaco lleno de ira y de argumentos cacosos y el propio blog lo ha clasificado de spam. Os imagináis los piropos que os lanzaba, ¿no?

Ya sabéis que yo soy partidario de que todo el mundo diga lo que le parece, a favor y en contra. De hecho, alguien hay por ahí cuya respetable opinión siempre es contraria a la mía, pero con firma. Otra cosa es trollear y, aunque el mejor remedio contra los trolls es no darles de comer (“Don’t feed the troll“), ante sus razones espirales y retroalimentadas muchos de vosotros no podéis refrenaros. Así que, mejor así.

Os cuento que he estado manejando cifras de venta de cigarrillos en 2012 y  son un cante. Puede que alguna ex ministra de Sanidad se sonría de medio lado y que las asociaciones médicas aplaudan y atribuyan el descenso de venta de cigarrillos a la Ley Antitabaco, confundiendo al personal, como hacen siempre, en un cóctel de cifras en el que no se marca la diferencia que existe entre venta y consumo de tabaco. Son cosas muy distintas, como todos vosotros sabéis. Las ventas de cigarrillos han vuelto a caer en 2012 un 10%, pero el consumo, queridos amigos, no ha dado señales de descender y eso no está medido, salvo por el Barómetro Sanitario 2011 (CLIC página 10), del Ministerio de Sanidad, que insiste en que, a pesar de leyes, prohibiciones, arrinconamientos y estigmatizaciones sociales; a pesar de las ministras que salen ufanas a anunciar a la prensa que gracias a su ley han dejado de fumar un millón de personas… En España sigue fumando un tercio de la población adulta. Igual que hace dos décadas. Vamos, que las políticas antitabaco basadas en la represión del hábito son, como siempre hemos dicho en Fumadores por la Tolerancia, un rotundo fracaso.

Hace cinco años, el mercado de cigarrillos en volumen superaba las 90.000 millones de unidades vendidas. Se hablaba, entonces, de mercado maduro, con una leve tendencia al decrecimiento. Nadie podía espera que en 2012, el mercado apenas superara los 50.000 millones de unidades, un 40% menos en un quinquenio. Aquella “leve tendencia al decrecimiento” se convirtió en una caída del 9’88% en 2009 (81.000 millones de unidades), otra del 11% en 2010 (72.000 millones de unidades), un hundimiento del 17% en 2011 (59.000 millones de unidades) y un 10% menos, de nuevo, en 2012.

En este punto de la ecuación, hay que volver a hablar del impuesto contra los fumadores, porque estoy convencido de que os va a resultar, al menos,  curioso. A pesar de que el mercado de cigarrillos se ha empequeñecido hasta casi la mitad, en 2008 los fumadores pagamos a Papa Estado 9.200 millones de euros en impuestos por fumar y, en 2012, con la venta capitidisminuida, esa cifra ha subido hasta los 9.300 millones de euros.

¿A que no adivináis por qué?

La marca más vendida, Marlboro, ha pasado en estos cinco años de 3’00 euros a 4’65 euros, es decir, ha subido un 55% y hoy ya no se puede encontrar en el mercado un paquete de cigarrillos por debajo de 3’80 euros. ¿Han sido las malvadas tabaqueras?  ¡No! ¿Acaso los avariciosos estanqueros? ¡Tampoco! Ha sido el Estado que ha subido los impuestos hasta, en algunos caso, el 86% de la cajetilla. Os encargo una tarea: encontrad otro producto de venta legal en España cuyo precio haya subido en cinco años un 55%. No hay ninguno, ¿por qué? Porque se habría hundido su demanda.

Las subidas de precio benefician en parte al estanco, cuya comisión es fija del 8’5%, pero, por otro lado, empujan a los consumidores a otras ofertas. Ese es el único e indudable resultado del enorme incremento de la presión fiscal sobre los fumadores: el fumador no deja de fumar por mucho que le suban los impuestos. La demanda de tabaco es rígida, pero se desplaza a otros productos, para seguir consumiendo a mejor precio.

Aquí entra, sin duda, el tabaco de liar y su meteórico ascenso, que si el consumidor entiende que es más barato es porque, también, deja menos rédito sobre el mostrador del estanco. Pero lo malo no son las nuevas variedades de tabaco legal, sino la invasión lenta y despiadada del tabaco ilegal: contrabando tradicional (menudeo de frontera, principalmente), cajetillas falsificadas que vienen del este, que son cigarrillos de tabaco y de a saber qué más y, sobre todo, las marcas blancas ilegales.

En 2012, según El País (CLIC), la Guardia Civil incautó de 491.000 cajetillas de tabaco ilegal, frente a las 242.000 del 2011, es decir, un 103% más. Las aprehensiones de las aduanas, por alta que sea la cifra, suelen ser sólo una parte pequeña de lo que entra por la frontera. Hoy se estima que el tabaco ilegal copa ya entre el 10% y el 12% del mercado, es decir, entre 5.000 y 6.000 millones de cigarrillos. Esto sí que hace daño: al estanco, a la industria tabaquera, al Estado, que ve mermados sus ingresos por impuestos y, sobre todo, al fumador que, por ahorrarse un dinero, no sabe ni lo que está fumando.

Y, mientras tanto, los médicos a celebrarlo por todo lo alto. No sabemos qué: hay los mismos fumadores, se expone a los consumidores a tabacos de ínfima calidad y dudosa procedencia, los estanqueros se arruinan… Alguien debería darse cuenta de que las políticas antitabaco tienen que dar un giro de 180 grados y que en el debate público sobre fumar o no fumar, copado hoy por argumentos puramente sanitarios, hay que dar espacio también a razones lógicas de ámbito socio-económico.

Mucho ojo con el tabaco que compráis. Os lo digo en serio. Hay en el mercado negro auténtico veneno para fumar. Quiero decir veneno de verdad.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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