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¿El principio de la vuelta atrás?

La semana pasada sucedió algo inesperado y, al mismo tiempo, esperanzador que, por falta de tiempo, no fue debidamente ponderado en este blog y no merece menos.

El Congreso de los Diputados, el nacional, el que aprobó la Ley Antitabaco en diciembre de 2010, ha aprobado una Proposición No de Ley de apoyo al sector del tabaco español… A todo el sector del tabaco, quiero decir, desde el cultivo hasta el estanco, pasando por la industria tabaquera que opera en nuestro país.

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Yo no sé qué pensáis de esta especie de esquizofrenia política. Es verdad que el Congreso de los Diputados que aprobó la Ley Antitabaco no es el mismo que el que ha dado luz verde a esta Proposición No de Ley, pero el hecho da que pensar: en tiempos de crisis, y con una recaudación de 9.384 millones de euros por impuestos a los fumadores, parece que la salud permanece en un segundo plano y que lo que importa es la economía… Más bien, los puestos de trabajo.

El tema es el siguiente, para que lo veáis de manera global: ya hemos hablado aquí de la reforma de la Directiva Europea de Productos de Tabaco (TPD, en sus siglas inglesas) y de cómo, con el viejo argumento de la armonización de legislaciones nacionales para eliminar barreras al comercio interno de la Unión, el dimitido Comisario de Salud, John Dalli, pretendía darle una vuelta de tuerca definitiva al sector del tabaco en Europa y, por ende, a los fumadores: cajetilla neutra con mayores advertencias y pictogramas, fuera mentolados, fuera ingredientes, fuera formatos short y slim, nada de exhibir el producto en el punto de venta, no a las máquinas expendedoras… En definitiva, más prohibiciones.

Este es John Dalli, dimitido por un escándalo de tráfico de influencias

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Puede que, en un principio, podamos pensar que son prohibiciones que, como fumadores, nos afectan poco, salvo en nuestra capacidad de decidir por nosotros mismos (que no es baladí), pero tened por cierto que el momento de la incorporación de la Directiva a nuestro ordenamiento jurídico es el propicio para la modificación de la Ley Antitabaco. Odio dar ideas, pero el que crea que las prohibiciones de fumar en lugares públicos ha llegado a su extremo es que no conoce la naturaleza de los enemigos del tabaco: el veto al tabaco en espacios al aire libre no ha hecho más que comenzar.

Aparte, no está demostrado que ninguna de esas medidas vaya a reducir en absoluto el consumo de tabaco. Se proponen para limitar más las opciones al fumador, porque, vosotros me diréis, ¿qué derecho de qué no fumador se protege prohibiendo el mentolado o los cigarrillos slims?

El mes pasado, el nuevo Comisario de Salud de la UE, Tonio Borg, hizo público el borrador de la reforma de la TPD, a pesar de las dudas que el sector sanitario quiso sembrar sobre su nombramiento (o, precisamente, por eso) y aunque la propuesta no es tan dura como se esperaba, lo cierto es que no es exagerado declarar que es un golpe duro a toda la cadena de cultivo, fabricación, distribución y venta de tabaco en España.

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Este señor es Tonio Borg, el nuevo comisario de Salud de la UE.

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Las autoridades sanitarias y las económicas de España tienen que medir bien las medidas diseñadas para actuar contra la industria legal de tabaco que opera en nuestro país y contra sus consumidores, no vaya a ser que poniendo barreras al comercio legítimo y que paga buenos impuestos, estén dando facilidades a las mafias internacionales para hacerse con el mercado. De hecho, las sucesivas subidas de impuestos ya han puesto en manos de los criminales en torno al 10% del mercado de cigarrillos en nuestro país.

¿Alguno de vosotros se cree que los contrabandistas de cigarrillos y el terrorismo internacional, que aprovechan el oneroso comercio de tabaco ilegal para financiarse y para lavar capitales procedentes sus actividades criminales en otros campos, como el tráfico de armas o la trata de blancas, se va a preocupar por la salud de los no fumadores? ¿Creéis que si nos inundan el mercado con marcas blancas y falsificaciones se van a preocupar de que los menores no compren tabaco o de los ingredientes de los cigarrillos o de sus límites de nicotina y alquitrán? ¿Creéis que van a poner la foto horrenda en la cajetilla?

Aquí tenéis a Tonio Borg presentado cómo será, de aprobarse la TPD, la cajetilla de tabaco de venta legal en estancos. La ilegal, la que pagarás las actividades de las mafias, no será así.

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Tabaco mucho más barato, sin advertencia sanitaria, sin foto horrorosa y a disposición del fumador 24 horas al día…
Ante esta posibilidad, y con los tiempos que corren, es normal que el Congreso entienda que esas nuevas medidas que vienen de Europa ponen en riesgo los 56.000 puestos de trabajo del sector tabaquero y ya sabemos lo que pesa eso hoy en las decisiones de nuestros políticos. La pena es que en 2010 no quisieran escuchar a la FEHR cuando hablaba de la gran cantidad de puestos de trabajo que se perdían con la prohibición total de fumar en hostelería, pero esto es otra historia… O, tal vez, no.
¿Qué opinas? ¿Se habrán dado cuenta nuestros políticos de que contra el tabaco y los fumadores no se justifica todo? ¿Será esto el principio de la vuelta atrás?

Javier Blanco Urgoiti +D, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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Donde se toman las decisiones

Primero y antes de nada: seguimos recogiendo fotos, como esta de Milán-Malpensa, de aeropuertos del mundo donde haya salas para fumadores. Mandadnos más, por favor, a info@clubfumadores.org con el asunto “Aeropuertos del mundo”.

Segundo: John Dalli y el Dalligate.

Este señor con cara de enfadado es John Dalli, maltés, Comisario de Salud y Protección de los Ciudadanos y principal impulsor de la reforma de la Directiva 2001/37/CE de Productos de Tabaco (en adelante, TPD en sus siglas inglesas).

A estas horas, las informaciones son contradictorias y no sabemos si Dalli ha dimitido o no, pero sí sabemos que Jose Manuel Durao Barroso, el presidente de la Comisión, lo quiere hacer renunciar por el caso que ya se llama el “Dalligate”. De hecho, la UE ha emitido una nota oficial con su cese.

NOTA DE DIMISIÓN DE DALLI OFICIAL DE LA COMISIÓN EUROPEA

El “Dalligate” es un asunto mucho más grave de lo que parece, aunque en España parece que hay una falta de interés por una historia que afecta directamente al núcleo de la toma de decisiones de la UE, un espacio legislativo donde se dictan leyes que, después, son de obligado cumplimiento para todos. Los medios españoles, sin embargo, no se están haciendo en absoluto eco de lo sucedido. ¿Falta de interés? Pues os aseguro que nos interesa y mucho.

No es que nosotros vayamos a poner en duda nada, no aspiramos a tanto, pero os voy a contar grosso modo lo que ha pasado con John Dalli, para que después hagamos una reflexión seria y profunda sobre cómo y dónde se toman las decisiones que nos afectan.

Es un poco largo, pero espero que sea interesante:

Tras su aprobación en 2001, la TPD prohibió en toda la Unión algo que nosotros desconocemos pero que se llama “tabaco de uso oral”… Que vosotros pensaréis que, en definitiva, todo el tabaco (salvo el rapé) es de uso oral. Cierto, pero se empleó esta definición para intentar abarcar en ella toda labor de tabaco, inventada o por inventar, sin humo. El objetivo principal de esa prohibición, sin embargo, era un tipo de tabaco oral en concreto, uno que está más que inventado y que tiene ya su público fijo: el snus.

El snus es esto de la foto.

El snus no es fumar, que conste. Es tabaco para chupar. Su modo de empleo es sencillo: coges esa especie de bolsita de té, en cuyo interior hay tabaco aromatizado, y te lo colocas entre la encía y el labio. Chupas un rato corto, no más de cinco minutos si no quieres llegar a enterarte de lo desagradable que es una borrachera de nicotina, y lo desechas. Hay quien chupa una bolsa varias veces (la lata tiene un compartimento destinado a guardarlas)…

Me estoy enrollando, pero es importantísimo que se entienda bien el tema del snus, uno de mis caballos de batalla preferidos, porque es sintomático de lo que está pasando con el tabaco en verdad y de por qué las legislaciones antifumadores no tienen nada que ver con la defensa del derecho a la salud de los no fumadores.

El snus es un producto implantado desde hace muchos, muchos años en Suecia. De hecho, las cifras de fumadores en el país escandinavo dan tan bajas porque el producto que consumen ellos es el snus, más que el cigarrillo, lo que no se considera ser fumador.
Por eso, cuando llegó el momento de prohibirlo, la TPD en vigor tuvo que tragar con la excepción de Suecia: era un producto implantado y no se podía prohibir, pero sí se podía evitar que su consumo se extendiera por el resto de la Unión. Así, en los demás países se prohibió el consumo de snus.

¿Por qué?

Sois gente sagaz y no hace falta que responda yo a esta pregunta, pero la voy a formular de otra forma, al tiempo que os recuerdo la foto que publiqué el lunes del aeropuerto de Dublín: ¿En defensa del derecho de quién se prohíbe el uso de un tabaco sin humo?

Estamos hablando de tabaco, de uno que no produce humo en el ambiente y que entra en competencia directa con otros productos, como los chicles de nicotina, que ya no se venden como medicamentos para dejar de fumar, sino para superar la ansiedad de la falta de tabaco en aquellos espacios, cada vez más numerosos, en los que no se permite fumar. De hecho, la publicidad de parches y chicles de nicotina ya no ofrecer “dejar de fumar” sino “fast craving release” (libérate de la ansiedad rápidamente). ¿Entendéis ahora por qué tampoco valen las salas para fumadores? No se trata de defender el derecho del no fumador, sino de que el fumador que ya no tiene sitio donde fumar acabe tomando un chicle de nicotina y ya fumará cuando llegue a casa.

Llegamos a 2010 y el señor Dalli plantea la Consulta Pública, en la que todos vosotros participasteis, para reformar la TPD. Entre las cosas que se proponen, prohibir máquinas expendedoras, prohibir los ingredientes, prohibir los formatos más pequeños de cigarrillo, prohibir la exposición de producto en el punto de venta, prohibir los colores e insignias de marca en las cajetillas, prohibir, prohibir, prohibir… Apretar más las tuercas en cuestiones que, en principio, parecen que afectan más a los cultivadores, estanqueros y a las tabaqueras, pero no os creáis que esto no van con vosotros, los fumadores, porque sois vosotros el objetivo de la reforma: es vuestra libertad de decisión lo que buscan los legisladores.

Sin embargo, de forma totalmente inesperada, entre tanta prohibición, la consulta nos sorprende con una pregunta: ¿levantaría usted la prohibición al snus? ¡Van a levantar la prohibición al snus! Al menos, lo preguntaron, lo que fue, cuando menos, raro.

El Dalligate en sí

Ya llego al meollo. Disculpadme por el rollazo.

Así, a pesar del fracaso que fue para Dalli y su departamento la Consulta Pública, que rechazó amplia y mayoritariamente la reforma de la TPD, el rodillo legislativo ha seguido su proceso y la nueva directiva ya está en consultas, aunque aún no hay borrador (que sepamos), aún no sabemos el contenido de la nueva ley.

En 2012 sucede algo que explica, en parte, que la extraña pregunta sobre el snus en la consulta pública. Un empresario maltés, Silvio Zammit, se acerca por las oficinas de Swedish Match (hoy Scandinavian Tobacco Group) y les ofrece, a cambio de dinero, utilizar sus influencias para que la nueva TPD levante la prohibición al snus. Scandinavian Tobacco Group (STG) es el mayor fabricante mundial de snus.

Aquí hay que tener cuidado al explicar el asunto, porque algunos periódicos ya han procurado mezclarlo todo con la palabra tabaquera, para que la historia sea turbia pero salpique a todo el mundo y confundir a la opinión pública. STG no hace nada ilegal. Podría haber aprovechado la oportunidad comercial que se le presentaba para vender su producto en toda la Unión Europea, pero, muy al contrario, STG decide actuar con total honestidad y denuncia el hecho en la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) que, inmediatamente, abre una investigación.

El nombre de John Dalli no ha salido en la investigación, pero OLAF considera probado que el empresario maltés Zammit intentó usar su influencia (con Dalli) ofreciendo un cambio legislativo por dinero, es decir que cometió un delito de tráfico de influencias.

No está demostrado, ni se podrá demostrar, que Dalli se llevara parte de ese dinero, pero sí su entorno, por lo que todas las decisiones pasadas, presentes y futuras, incluida la reforma de la TPD, en las que ha participado John Dalli deben ser inmediatamente puestas en duda por culpa de ese entorno. ¿Cuántas veces habrá sucedido esto antes? No lo sabemos. Puede que ninguna. Puede que sistemáticamente.

En la Comisión Europea se toman muchas decisiones que nos afectan. Son decisiones que ya están delegadas por los países y que sólo pasan por los parlamentos nacionales como mero trámite antes de su incorporación a los ordenamientos jurídicos de cada estado miembro. Dalli debe dimitir, si no ha dimitido ya, porque la UE no se puede permitir, en los tiempos que corren, que los ciudadanos lleguemos a pensar que esas decisiones están a la venta.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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