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Ley antitabaco: en Gandía Shore lo censurable es que fumen

Lo peor de esta entrada es que me he tenido que tragar un capítulo de ese escaparate de la miseria humana que es Gandía Shore, el programa de la MTV en la que ocho trozos de carne se empeñan en demostrar que para ellos sólo hay presente.

GANDIA SHORE CAPÍTULO 4

Por si queréis verlo. Yo no lo recomiendo.

En una de las escenas, un tal Labrador (apellido, imagino, porque no tiene cara de haber hecho un surco en su vida) y una tal Ylenia, multiorgásmica, se reconcilian sin rubor mientras en la cama de al lado, Arnold Suarsenaguez (versión cañí de Schwarzenegger) trata de conciliar el sueño, cosa que, por supuesto, no logra. En la explicación de la escena, el tal Labrador, un dechado de romanticismo, resume su alborada con Ylenia con la siguiente frase para el mármol: “Le di Labrador en barra pero a piñón. La pava flipó”. No estoy seguro, pero creo que estaba citando a Garcilaso de la Vega.

Pero no os creáis que todo en la vida de los protagonistas de este experimento sociológico es emborracharse y practicar sexo. De pronto, como para recuperar la fe en la especie humana, te cuentan que tienen que ir a currar… No en la mina, por supuesto. Se dedican a repartir flyers de un chiringuito de playa entre los bañistas. Un trabajo muy duro que sólo les requiere levantarse “pronto”, asearse (y no todos) y llegar a su puesto a las ¡11 de la mañana!

Dos de ellos, “Clavelito” y Abraham, se levantan, se lavan y llegan puntuales. De las dos chicas, Arantxa, la reina de las tarimas flotantes, se levanta tarde y probablemente aún borracha y, después de perderse por Gandía buscando su lugar de trabajo, llega tarde. A pesar de las mil razones de “peso” que da para justificar su retraso, el encargado le dice que lo único que le vale es que llegue a las once. ¡Será negrero! Hacer a una criatura llegar tan pronto a trabajar. La otra, la multiorgásmica, ni siquiera hace el intento de ir a trabajar. Arantxa es al lenguaje lo que Spice Girls a la música: “He venío toa ligera, pero eg que me desoriento”… Más adelante, hará otra declaración que me ha impactado: “Tardaron na y menos en comerse tos los morros y, bueno, los dos como unos desacatados en la discoteca”. Aún intento recuperarme.

Podría seguir, pero creo que para muestra de mierda, un botón vale.

Jamás habría prestado ni la más mínima atención a este serial de tele-realidad si no hubiera sido por esta información de el diario El Mundo

PROHIBIDO FUMAR EN GANDÍA SHORE

No me gustaría que esta entrada fuera entendida como una crítica a Gandía Shore. En absoluto. A mí ese programa no me gusta, no me gusta ni siquiera que se emita, pero me vale con no verlo y mis hijos son demasiado pequeños aún como para siquiera sospechar que en la televisión hay algo más que Bob Esponja.

Lo que yo quiero criticar es la absurda ley antitabaco, que nos ha vuelto a traer la censura como en los tiempos anteriores a la Constitución. La ley antitabaco dice en su artículo 9 que: “Se prohíbe en todos los medios de comunicación, incluidos los servicios de la sociedad de la información, la emisión de programas o de imágenes en los que los presentadores, colaboradores o invitados aparezcan fumando o mencionen o muestren, directa o indirectamente, marcas, nombres comerciales, logotipos u otros signos identificativos o asociados a productos del tabaco“.

Por eso, por la ley antitabaco represiva que tenemos, en un programa como Gandía Shore los cigarrillos se pixelan mientras que las peores miserias humanas, se ensalzan.

Y lo peor es que a nadie parece importarle, más allá de la anécdota “divertida”.

Javier Blanco Urgoiti, portavoz de Fumadores por la Tolerancia

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